La leyenda cuenta que la verdad y la mentira se fueron a bañar a un pozo. En un descuido de la verdad, la mentira le robó la ropa, se la puso, y salió a vagar por el mundo.
Esta imagen sobre la mentira está representada en la obra de arte, titulada: “La verdad saliendo del pozo con su látigo para castigar a la humanidad” del pintor francés Jean-León Gérôme.
La primera mentira sucede en el Canto IV de La Odisea, cuando el héroe griego, en compañía de sus amigos, se interna en la cueva donde vive el monstruo Polifemo. Cuando el monstruo se da cuenta de esta incursión, comienza a devorar a sus amigos. Polifemo, enseguida, le pregunta a Odiseo, por su nombre, y éste, para salvar su vida, le miente: “Mi nombre es Nadie”.
La segunda mentira es cuando Jesús y los doce apóstoles se reúnen en la Última Cena. Allí, Jesús le dijo a Pedro que lo negaría tres veces antes de que cantara el gallo. En efecto, el primer discípulo de la iglesia, temiendo que lo relacionaran con el enviado de Dios, mintió para que no fuera juzgado por Poncio Pilatos.
Estas dos falacias de la historia son mentiras piadosas, pues se miente como protección ante un peligro inminente.
La mentira, disfrazada con las prendas de la verdad, sigue vagando por el mundo, engañando a bobos y cristianos.
Cuando la mujer le pregunta al marido dónde estaba, y éste responde: “En el trabajo”, a sabiendas de que estaba refocilándose con su amante, es una gran mentira.
La mentira del delincuente que afirma en el juicio, que es inocente, es otra gran falacia.
En la época actual, las redes sociales y la Inteligencia Artificial -IA- han servido de plataformas virtuales para la difusión de la mentira, la calumnia y la injuria.
Algunos medios de comunicación han abandonado la información objetiva y veraz, y continuamente viven difundiendo falsas noticias (fake news).
Hoy, es frecuente manipular nuestras fotos y ponerlas a figurar al lado de los famosos, para mostrar nuestro pobre narcisismo.
En estos tiempos, nadie sabe cuál es la frontera entre lo verdadero y lo falso.
Antes de morir, el científico inglés Stephen Hawking afirmó: “El desarrollo de la Inteligencia Artificial augura el fin de la raza humana”.