La política española hace aguas por todas partes y seguirá haciendo aguas mientras este gobierno sanchista, oportunista e insidioso continúe gobernando o haciendo como que gobierna. Porque lo que sucede cada día es lo que millones de españoles estamos esperando que suceda. Mientras tanto, Pedro Sánchez se ha ido de vacaciones a La Mareta (Lanzarote) y ha dejado para otros la responsabilidad de que España siga cabalgando por derroteros inciertos y muy desvencijados. España va de mal en peor. Los pasados días le tocó a Ceuta y los próximos días tocará a quien tenga que tocar. Porque el presidente del gobierno ya ha desconectado para descansar de tanto desvarío. Mientras tanto Marruecos sigue en sus trece, haciendo como que no hace y asegurando que no hace nada que pudiera perturbar a los españoles que ya estamos acostumbrados a que el gobierno que nos ha tocado en suerte instrumentalice los desvaríos que Mohamed VI como si fuesen, simplemente, bromas de mal gusto. Porque, en el gobierno de España, nadie se ha hecho eco de lo que realmente sucedió. De la entrada masiva o avalancha que llenó la ciudad española de Ceuta de inmigrantes ilegales que venían con ínfulas, como si los españoles tuviéramos la obligación de solucionar lo que no soluciona un tirano o dictador que gobierna a capricho. Y el problema de fondo es que los protagonistas últimos de estos desvaríos se van a ir de rositas a pesar de que hayan sido responsables de que fallecieran ahogados más de un centenar de personas.
Las democracias y las dictaduras se dan la mano a menudo, porque los gobernantes de los países demócratas juegan al despiste haciéndose los locos, los sordos y los mudos ante dictadorzuelos que manejan los hilos como les viene en gana. Y hasta Ramoncín, que siempre quiere estar en el candelero, ha cuestionado los espejismos que el gobierno español ha visto en todo esto. Ya que tampoco entendió que ante la movilización de más de 50.000 personas no sonasen las alarmas. Ni Ramoncín ni yo entendemos tales desvaríos. Sumar, por si acaso, también se ha sumado a la protesta al pedir a España – osea al país que gobiernan – que no se sume a la posibilidad de que Marruecos organice el Mundial de Fútbol del 2030.
Moraleja: no hay nadie que deshaga esta madeja.