Vivir en libertad

El milagro Milei: Argentina prueba que menos Estado es más prosperidad

Cuando Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, Argentina arrastraba una inflación mensual del 25,7 %, un déficit consolidado del 15 % del PIB y un riesgo país de 1.935 puntos. Dos años y cuatro meses después, en abril de 2026, el panorama es radicalmente distinto. La inflación mensual ronda el 3,4 % (interanual proyectada en torno al 30 %, la más baja en nueve años), el superávit fiscal es sostenido por primera vez en 123 años y la pobreza ha caído del 54 % al 28,2 %. Más de diez millones de argentinos han salido de la miseria. No es suerte: es la aplicación consciente de los principios de la Escuela Austríaca.
Milei partió de dos pilares innegociables: austeridad fiscal y rigurosidad monetaria. Al día siguiente de jurar, firmó el Decreto 70/2023 “Medidas para Liberar la Economía”, que derogó o modificó más de 300 normas intervencionistas. Eliminó la Ley de Alquileres kirchnerista: los precios cayeron drásticamente en semanas al volver las propiedades al mercado. Derogó también la Ley de Tierras, atrayendo más de 50.000 millones de dólares en inversión extranjera directa, sobre todo en minería y energía.
Redujo los ministerios de 22 a 9 y cerró unas 200 dependencias inútiles. El Instituto Nacional de Cine pasó de 900 a 90 empleados; hoy las películas se financian con público, no con subsidios. La Ley de Bases, con sus 232 artículos, introdujo el RIGI (Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones) para proyectos superiores a 200 millones de dólares y, en marzo de 2026, su complemento: el RIMI, que extiende beneficios fiscales y agilidad a las pymes (inversiones desde 150.000 hasta 9 millones de dólares). Libertad económica que llega también a las medianas empresas.

El resultado macroeconómico es elocuente. Se resolvieron las “bombas” del Banco Central (Leliqs, puts y deuda con importadores por 58.000 millones de dólares). En julio de 2024 se alcanzó emisión monetaria cero. El déficit del Tesoro desapareció en enero de 2024 y el cuasifiscal del BCRA en junio. La brecha cambiaria se esfumó. El riesgo país bajó por debajo de 600 puntos. El PIB creció 4,4 % en 2025 y se proyecta entre 3,4 % y 4 % este año.
Milei no improvisa: sigue a Mises y Huerta de Soto. Defiende que la libertad es “el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo” y que el orden espontáneo del mercado, no la planificación estatal, genera prosperidad. Su objetivo final es un sistema bancario de reserva 100 %, para eliminar las crisis cíclicas provocadas por la reserva fraccionaria.
A los lectores europeos, especialmente españoles, este experimento debería resultar aleccionador. Mientras Bruselas y muchos gobiernos siguen apostando por más gasto, más regulación y más impuestos, Argentina demuestra que achicar el Estado, respetar la propiedad privada y liberar los mercados no es ideología: es la vía más rápida para salir de la pobreza y recuperar credibilidad internacional. Milei no prometió magia. Prometió libertad. Y está cumpliendo.