Hace cien años, en 1926, Buster Keaton estrenó una película sublime, El maquinista de La General. En ella, un Keaton en apuros, intenta recuperar su locomotora, que le han robado con su novia dentro. Parece mentira que un largometraje de cine mudo sea tan elocuente.
Ahora, cien años después, el Gobierno de Sánchez ha robado la democracia con el Estado español dentro. Pero en este caso no hay ningún Buster Keaton que restituya lo que es nuestro, la locomotora sanchista va camino de descarrilar y el pueblo español pagará las consecuencias. Ya no se molestan en cambiar el foco de atención, prefieren jactarse de sus fechorías blanqueando cada episodio de corrupción de este ya interminable vodevil.
La condena de Ábalos y Koldo es, para los miembros del ejecutivo, el zumbido de un enjambre de abejas en una remota pradera. Los ministros hablan del comisionista, del escarnio de verle absuelto por cantar la Traviata, por colaborar con la justicia. Insisten en asegurar que hay jueces en España que prevarican, que están al servicio de la oposición. Y mientras las costuras del Estado español se deshilachan, el presidente del gobierno nos dice en TikTok que vayamos por la sombra y bebamos agua. Consejos a propósito de la ola de calor que recorre la península.
Sin duda, el Gobierno sanchista está fundido. El calor abrasador de la corrupción derrite cualquier argumento a su favor. La mafia se ve acorralada y cacarea contra quienes le acorralan. No quieren detener la locomotora, prefieren continuar hasta que no haya vías, quemando cada tronco de corrupción en su intento de huida hacia delante.
De facto, en la España actual no existe democracia. El sanchismo la tiene secuestrada, amordazada en un rincón del Estado de derecho donde cuelga un cartel de “se alquila”. El cuajo que hay que tener para prevenirnos frente a la ola de calor cuando su hombre de confianza, el que facilitó su llegada al poder,
José Luis Ábalos, ha sido condenado a 24 años de cárcel por pertenencia a organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y malversación.
Curiosamente, la locomotora de Buster Keaton se dirigía a Chattanooga, ciudad del estado de Tennessee donde España ha instalado su cuartel general en la primera fase del Mundial de fútbol. Esperamos que la roja nos siga dando alegrías, para compensar la pena de ver al país sumido en el idiotismo. Impotentes ante la canallesca oficial que nos “gobierna” desde hace ocho años que parecen ocho siglos.
Esperamos a un Keaton que nos rescate, que recupere la locomotora de la democracia, que nos devuelva la cordura en este marasmo de sinsentido de la política española actual. El maquinista de La General es una película muda que dice muchas cosas. El Gobierno de Sánchez es una película de terror que nos deja mudos a todos. Cualquier aficionado al cine sabe que, con estos protagonistas monclovitas, la historia no tendrá un final feliz.