Disquisiciones

Divagaciones

La vida está cargada de contrastes, y el camino que se debe recorrer en búsqueda de bienestar no tiene dulzuras, pero queda la lección de la experiencia como el verdadero tapiz de lo vivido.  

En un medio social donde prima la cultura del propio beneficio, es usual escuchar voces que alimentan la guerra, acciones que lejos de ser legales resultan vestidas de audacia criminal, mientras que el pragmatismo opaca salidas sensatas en los diferentes conflictos de los pueblos.

En muchos lugares hasta la justicia resultó enferma, se escucha de carteles y carruseles de favores, las fechorías adquieren gran connotación en una sociedad que carga silencios y pérdida de escrúpulos, pero donde  tanto sinvergüenza tiene aspiraciones de poder.

Cuando se oprime el alma social, se siente el abandono en ese festival mundano, y los que tienen que responder a las razones de la desesperanza se aprovechan de quienes deben soportarlo todo. Un hecho reiterativo que impide ver el horizonte esencialmente humano.

Parece normal pregonar derechos para luego violar los deberes, y aunque se asoman acciones para superar la antipatía y el cansancio de las gentes, en el proselitismo prima el ataque antes que el planteamiento de verdaderas soluciones a las problemáticas sociales de diferente índole, para que la sociedad pueda labrar un futuro con dividendos sociales.

En las manifestaciones de algunos se refleja el odio, las acusaciones temerarias, con mayor razón en quienes cortos en propuestas son hábiles para sacar de la contienda política los argumentos. Antes la política-escándalo era mal vista porque se asociaba con populistas y agitadores de la lucha de clases. Ahora, con la masificación de los medios de comunicación a través de las redes sociales, gana el que sepa manejar la información aunque se trate de falsas verdades que tapan inconformidades ciudadanas.

El objetivo de la publicidad es llegar a determinados segmentos de la población, donde tampoco resultan extraños aquellos que pierden la serenidad, hacen manifestaciones irracionales y abunda el irrespeto. La línea  importante es lograr apoyos y no quedar por fuera de la esfera de poder.   

La gran paradoja es la tendencia que se marca en medios digitales que es donde se gana la pelea en la época contemporánea, ya que la preparación, el discurso y la  palabra pierden su esencia, cuando deberían ser parte fundamental del análisis y el debate. En tantas partes ni siquiera  importa la calidad académica, menos se tiene en cuenta la formación humanística, y pasada de moda encuentran la ética y civilidad.

Tenía razón Estanislao Zuleta <<Lo que se trata no es de cambiar de pastor, sino de dejar de ser ovejas>>. Un reto grande para las generaciones del futuro el hecho de no valorar lo suficiente la sociedad del conocimiento, porque <<La educación es la mejor defensa de las naciones>> (Edmund Burke), y las verdaderas transformaciones sociales solo se logran a partir de la educación que dignifica al ciudadano, para que sean muchos ojos los atentos a vigilar la gestión referente a la cosa pública…

Más en Opinión