Estamos ante el incendio más grave que hemos tenido en España en toda su historia y se han calcinado 50.000 hectáreas en Ávila, otras 25.000 en Madrid y 2000 en Toledo, cerca de 300 viviendas, más de 90.000 personas evacuadas, y vuelve Sánchez con la misma lisonja del año pasado, cuando se quemaron 150.000 hectáreas en Castilla y León, fundamentalmente en las provincias de León, Salamanca y Zamora.
¿Qué está pasando? Estamos en el momento en el que todo el mundo se rasga las vestiduras, mientras los incendios se producen toda la población desesperada, y los políticos con promesas de todo orden, pero los incendios no se apagan en 24 horas, ni tampoco en una semana.
Llevo desde 2022, cuando se quemó la Sierra de la Culebra y desaparecieron 30.000 hectáreas de un tirón, diciendo que los incendios se apagan en invierno. En todo este tiempo no se ha hecho nada, todo siguió igual y en 2025 volvieron los incendios y en Castilla y León se quemó la mitad de la superficie que ardió en España y en 2026 estamos peor.
Todo esto no es fruto de la casualidad, esta Comunidad es la que tiene la mayor superficie forestal de España y una de las que más superficie de estas características posee en Europa.
También es la región más despoblada de Europa, con densidades que llegan a los 3 habitantes/km2, es decir desierto.
En este incendio se decidió declarar en nivel 3 de riesgo del incendio el pasado 23, al estar en más de una Comunidad Autónoma el Gobierno central adquirió la competencia para coordinar todos los medios disponibles, fue la UME quien adquirió esta competencia. Esto en la práctica ha supuesto que el resto de administraciones han perdido su capacidad de acción y con ello la de todos los habitantes de los pueblos. Testimonios innumerables en todos los pueblos declaran como se han visto acorralados por las llamas y sin ningún medio actuando para apagarlas.
Los vecinos estaban viendo quemarse los piornales de la Sierra de Gredos, y lo vieron durante varios días sin que nadie fuera a apagarlo y vieron cómo bajaba el fuego desde sus pueblos. La alcaldesa de Casavieja pedía en un programa de televisión el sábado 25 por la noche que fueran a apagar las llamas de su pueblo y nadie acudió, mientras que 120 bomberos de Portugal se alojaban en Ávila en Naturavila y se iban a dormir con las llamas en marcha, en el Tiemblo lo mismo, y en Piedralaves, en Sotillo, en Mijares….en todos los pueblos reinó la desorganización y se quemaron sin nadie intentando evitarlo.
Los alcaldes no tenían ninguna noticia, ni siquiera cuando ya habían cesado las llamas y se podía volver a las casas, nadie se lo comunicaba.
Mientras esto sucede en Castilla y León, los jóvenes se marchan a Madrid y Barcelona o a otras grandes ciudades, lo que está sucediendo es que el 80% de la población española vive en el 20% de la superficie, que viene representada por las grandes urbes. Y el resto del territorio el 20% restante que son nuestros casi 9000 municipios repartidos por toda España acoge al escaso 20% de la población. En Castilla y León escasamente 2.400.000 habitantes se reparten por los más de 92.00
Si se hubiera trabajado en todo esto desde que tenemos datos de despoblación, y de eso hace ya más de 10 años podríamos haber evitado las devastadoras consecuencias de este incendio, pero más aún si de verdad hubiera habido coordinación de los medios disponibles eficaz también las consecuencias del fuego hubieran sido menores. Es todo una secuencia de descalabros y de falta de gestión eficaz. Ya lo vimos durante el COVID, el mando único que se adoptó por el Ministerio de Sanidad solo trajo caos y encabezar el ranking europeo de fallecidos.