El próximo 21 de junio, Colombia vivirá una de las jornadas democráticas más importantes de su historia reciente. Es la segunda vuelta donde hemos de elegir al Presidente de la República de Colombia para el período 2026-2030. Los ciudadanos tendremos en nuestras manos la responsabilidad de definir el rumbo del país durante los próximos años.
La atención del mundo estará puesta sobre Colombia. Los observadores internacionales seguirán de cerca el desarrollo de esta jornada electoral, vigilando que exista plena transparencia, respeto por la voluntad popular y garantías para que cada voto sea contado de manera limpia y legítima. La democracia colombiana debe salir fortalecida de este proceso, demostrando una vez más que la voluntad ciudadana es el fundamento de nuestro sistema institucional.
Nunca como ahora se ha hecho tan necesaria la participación de todos los colombianos, tanto de quienes residen en el territorio nacional como de aquellos que viven en el exterior. Cada voto cuenta. Cada ciudadano tiene la oportunidad de contribuir a la construcción del futuro de sus hijos y de las nuevas generaciones.
Lo que está en juego no es solamente la elección de un gobernante. Está en juego la manera como continuará avanzando Colombia en los ámbitos económico, político y social. Debemos decidir si queremos un país que promueva la inversión, la generación de empleo, el fortalecimiento de la actividad empresarial y la creación de oportunidades reales para superar la pobreza y alcanzar mayores niveles de prosperidad.
Colombia necesita un gobierno serio, responsable y comprometido con la nación. Un gobierno que no se limite a administrar las finanzas públicas, sino que haga presencia efectiva en todo el territorio nacional; que llegue tanto a las grandes ciudades como a los más apartados rincones del país; que garantice la presencia del Estado donde hoy existen necesidades insatisfechas y donde la seguridad sigue siendo una demanda urgente de la población.
Debemos poner todo de nuestra parte y exigir que derrotemos la corrupción y rescatemos los valores perdidos.
La seguridad debe convertirse nuevamente en una prioridad nacional. Solo con seguridad podrán fortalecerse la producción, el comercio, la inversión y la generación de empleo. Solo con seguridad será posible garantizar la libre iniciativa, la competencia leal y la tranquilidad de los ciudadanos en las zonas urbanas y rurales.
Por ello, invito a todos mis compatriotas a votar con conciencia, con responsabilidad y con visión de futuro. A votar por el fortalecimiento de la democracia, por el respeto a las instituciones y por la defensa de la actividad privada dentro de un marco de vigilancia y regulación estatal, pero no de intervención excesiva que limite la iniciativa de los ciudadanos.
Necesitamos construir una nación donde existan verdaderas oportunidades para todos; donde el mérito, el esfuerzo, la educación y el profesionalismo sean los factores que determinen el progreso individual y colectivo; donde los colombianos puedan trabajar con tranquilidad, emprender con confianza y desarrollar sus proyectos de vida con esperanza.
Queremos un país en el que los niños puedan asistir a sus colegios con seguridad, donde las familias tengan acceso a vivienda digna, donde la salud y la educación sea prioridad en las responsabilidades de gobierno, donde existan oportunidades de crecimiento y donde cada colombiano pueda mirar el futuro con optimismo, esperanza y certeza.
Ha llegado la hora de la verdad. Ha llegado el momento de decidir, mediante el voto libre y democrático, el país que queremos construir para las próximas generaciones. Que sea la conciencia de cada ciudadano la que guíe esta decisión histórica, siempre en defensa de la democracia, la libertad , el Estado de Derecho y el bienestar de Colombia.