La mirada de Ulisas

Una carta que hace mella

LA MIRADA DE ULISAS leyó con mucha atención la carta que la periodista Pilar Rahola, una mujer que no es judía y afirma que su padre siempre le inculcó valores y principios con mucho énfasis sobre el sentido de la justicia, le dirige al actor Javier Bardem. Recalca que el contenido de la misiva también cubre un amplio espectro de numerosos de esos personajes llamados: “moralistas de doble moral y progresistas a tiempo parcial, que no forman parte de una solución, pero sin duda alguna forman parte del problema”.

Y la mirada de Ulisas que siempre está atenta a entender realidades y situaciones, comprende porque Pilar lo escribe. Piensa que esas figuras públicas en vez de dar claridad sobre la verdad confunden aún más a sus seguidores con posturas llamadas “intelectuales”, que ellos mismos ni las creen, porque se supone que esos personajes que han logrado cierta fama distan de ser ignorantes. Al contrario, son muy vivos y se aprovechan de un contexto que les favorece para reafirmar su celebridad con propósitos que no coinciden con su forma de vivir. Sus actuaciones no son consecuentes con la manera cómo ellos enfrentan la existencia. Se habitan en dicotomía con lo que hacen y dicen. Un discurso que cala bien al estar de moda, gracias a la malévola influencia de esas tendencias que le han hecho tanto daño a la Humanidad. Propósitos que se prestan a la manipulación, donde se pierde la perspectiva de lo real para fomentar el odio que impera en corazones heridos. ¡No son pocos! Y anhelan una arenga que les apacigüe el alma. Se dejan engañar al ser convocados y muchas veces pagados para llenar manifestaciones de rabia donde muchos se identifican, sin importarles si el eslogan que abrazan obedece a la realidad o aún peor sin conocer el significado del contenido. Como borregos siguen a los que saben con qué fines incitan a los manifestantes. Pilar resalta que escogió a Javier Bardem “porque nadie encarna con tanta precisión la indecencia de una izquierda caviar que sólo alza el puño con impostada indignación, cuando la causa cuadra con su obsesión ideológica”.

Y la mirada de Ulisas, que no puede quedar indiferente frente a estas afirmaciones, añade que representan posiciones ciertamente irracionales y sesgadas sin asidero con lo real u objetivo. Conforman una historia distorsionada donde los argumentos pierden peso y ganan las pasiones desbordadas y ciegas, que tanto daño hacen, pero se citan para acentuar sus descontentos personales. Representan a esos progresistas de nuestro tiempo que deciden cuáles causas son justas, obviando muchas que merecen condena. Sólo les importa vociferar cuando se trata de judíos para odiarlos aún más, sin jamás haber profundizado en la problemática que llevan a cuestas desde hace siglos de luchas y de enfrentamientos con un antisemitismo feroz, que de cierto modo es el que les ha fortalecido y permitido ser el pueblo que sigue siendo desde tiempos ancestrales. Es una causa que los tiene sin cuidado, o mejor dicho con mucho cuidado al censurar. En cambio, cuando se trata de rechazar la conducta de los extremistas o dictadores con su pueblo, se silencian. Curiosamente, se acaban las demostraciones por el yugo que se ejerce sobre una población civil que ya no tolera el maltrato ni la falta de libertad de todo tipo, inclusive prefiere morir antes que seguir aceptando regímenes tan despóticos como lo son. La moral se vuelve selectiva.

Con sus propias palabras Pilar Rahola subraya: “nunca, en la historia de la lucha por los derechos humanos, hubo tanta hipocresía arrogante y rastrera como ahora”. La mirada de Ulisas  sabe que el mal que merece todo tipo de condenas no interesa. Sólo se magnifica el rechazo al judío y a lo que llaman los imperialistas, que corresponden a naciones y a individuos que defienden los valores de libertad, fraternidad e igualdad: principios bien ausentes en las sociedades que patrocinan a ultranza el Free Palestine. El lema justifica sus ideales, sin acusar a los verdaderos verdugos, que han hecho de Palestina una gigantesca trinchera de guerra, que no protege a su gente. Pilar termina su artículo con una reflexión que invita a la consideración de la mirada de Ulisas: “es la miseria de una izquierda tuerta y dogmática que tanto ha idealizado causas universales, que se hacen cómplices de los verdugos al acallar causas justas. Pilar Rahola y la mirada de Ulisas, que tampoco entiende de posturas retorcidas, llevan la mirada bien abierta para que se honre la justicia y para que no les metan gato por liebre.