Movilidad

Renfe recupera la rentabilidad y cierra 2025 con un beneficio neto superior a los 50 millones de euros

Renfe ha finalizado el ejercicio 2025 con un resultado positivo de más de 50 millones de euros, marcando un hito financiero al ser el primer beneficio neto que obtiene la compañía desde 2019. Este giro en las cuentas de resultados se debe principalmente al crecimiento de los ingresos en la división de transporte de viajeros y a una estrategia de gestión de recursos más eficiente, lo que permite a la operadora pública reforzar su estructura para futuras inversiones en flota y mantenimiento.

Tren de Cercanías Renfe | Foto de Renfe
photo_camera Tren de Cercanías Renfe | Foto de Renfe

Durante el pasado año, Renfe transportó a más de 531 millones de pasajeros en el conjunto de sus servicios, incluyendo AVE, Avlo, Cercanías y Media Distancia. Esta cifra representa el segundo mejor registro histórico de la compañía, solo por detrás del récord alcanzado en 2024.

En el segmento de Larga Distancia y Alta Velocidad, la demanda creció un 6% hasta superar los 37 millones de viajes.

A pesar de la entrada de nuevos competidores en los principales corredores ferroviarios, Renfe ha logrado mantenerse como el operador líder en todos ellos. De hecho, los datos de 2025 la sitúan como la única empresa de alta velocidad en España que ha cerrado el ejercicio con beneficios, mientras que el resto de los operadores del sector continúan registrando números rojos.

En el ámbito internacional, destaca la aportación de la línea Haramain en Arabia Saudí, que sumó cerca de 10 millones de viajeros adicionales.

Análisis por divisiones: Renfe Viajeros como motor del grupo

La filial Renfe Viajeros ha sido la gran protagonista de estos resultados, aportando un beneficio neto de 70,2 millones de euros, una cifra que multiplica los 5,4 millones obtenidos el año anterior. Sus ingresos se elevaron hasta los 3.983 millones de euros gracias a una gestión comercial optimizada.

Por otro lado, la división de Ingeniería y Mantenimiento mejoró sus previsiones presupuestarias pese a cerrar con un saldo negativo de -2,3 millones, condicionado por el encarecimiento de materiales y suministros.

En contraste, la división de Mercancías sigue enfrentando un entorno altamente competitivo que ha lastrado su desempeño, registrando unas pérdidas de -44,8 millones de euros.

Por su parte, la filial de Alquiler de Material Ferroviario consolidó su rentabilidad con un beneficio de 5,2 millones, mientras que el área de Proyectos Internacionales superó los 20 millones de euros en ingresos, alineada con la estrategia de expansión global del grupo.

Evolución tras el fin de la gratuidad en servicios públicos

El ejercicio 2025 también estuvo marcado por el fin de la gratuidad en los abonos de Media Distancia y Cercanías el pasado 1 de julio. Esta medida fue reemplazada por nuevas acciones de fomento de la movilidad sostenible que se mantendrán vigentes durante todo 2026. Aunque la retirada de las ayudas directas provocó una contracción puntual de la demanda, el volumen global de viajeros se mantuvo en niveles elevados.

La compañía atribuye la ligera bajada respecto al récord de 2024 no solo al cambio tarifario, sino también a la suspensión temporal de servicios derivada de las importantes obras de infraestructura que se están ejecutando, especialmente en la red de Rodalies.

Críticas por los retrasos constantes y la inacción del ministerio de Transportes

Sin embargo, el optimismo de los despachos choca frontalmente con la paciencia de los usuarios, especialmente en Madrid. El informe de resultados atribuye la ligera caída de viajeros a las necesarias obras de infraestructura en redes como Rodalies, pero pasa de puntillas sobre una realidad que los madrileños sufren a diario. Las quejas por averías, retrasos crónicos y falta de mantenimiento en el núcleo de Cercanías de Madrid se han convertido ya en un ruido de fondo que ni los beneficios millonarios ni la expansión internacional logran silenciar. Para el viajero que espera en el andén de Atocha o Chamartín, las cuentas saneadas de la compañía son un consuelo escaso frente a un servicio que, a pesar de las promesas de inversión, sigue pareciendo estancado en una crisis de fiabilidad que dura ya años.