Aunque el plazo legal para implantar las zonas de bajas emisiones (ZBE) venció hace un año y medio, varios municipios madrileños de más de 50.000 habitantes siguen ajustando sus planes. Coslada, Valdemoro y Aranjuez trabajan ya en la puesta en marcha de estas áreas, obligadas por el Gobierno central en cumplimiento de la normativa europea de calidad del aire.
En Coslada, los trámites para habilitar su ZBE ya están en curso. En Valdemoro, pese a considerar que el principal foco de emisiones contaminantes procede de la autovía A-4, también avanzan en la implementación. En Aranjuez, el Ayuntamiento ha mostrado su disconformidad con la obligatoriedad, aunque igualmente ultima la creación de la zona.
Por el contrario, Arganda del Rey se niega a implantar la medida, alegando que la calidad del aire en el municipio es buena y que una restricción al tráfico supondría “la muerte de su comercio local”. Esta postura lo sitúa en riesgo de sanción, ya que el Ministerio de Transportes ha advertido de la posible retirada de ayudas al transporte público en los municipios que incumplan la normativa.
La Comunidad de Madrid, por su parte, ha anunciado que duplicará las ayudas destinadas a vecinos y comerciantes afectados por las ZBE, con el objetivo de mitigar el impacto económico y facilitar la adaptación de los municipios y ciudadanos a este nuevo marco de movilidad sostenible.
Con estas medidas, se busca cumplir con los compromisos europeos en materia de calidad del aire, reducir las emisiones contaminantes y avanzar hacia una movilidad más sostenible en la región.