Durante la audiencia general celebrada hoy en el Vaticano, el pontífice ha señalado la importancia de no permitir que el tratado estratégico de reducción de armas nucleares conocido como New START se abandone sin establecer un seguimiento "concreto y eficaz". Este acuerdo bilateral, firmado en 2010 entre Washington y Moscú, ha limitado desde entonces los arsenales estratégicos de Estados Unidos y Rusia, lo que el papa describió como "un paso significativo para contener la proliferación de las armas nucleares" frente a la amenaza de una escalada armamentística.
León XIV advirtió de que, con la expiración próxima del tratado, programada para el jueves tras años de prórrogas, se corre el riesgo de que se reanude una carrera armamentística que podría poner en peligro la paz entre las naciones. En ese contexto, hizo un llamamiento urgente para que los gobiernos y responsables mundiales actúen para preservar el control y promuevan esfuerzos concretos hacia el desarme y la confianza mutua.
El New START establece un límite de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas por cada parte, así como un tope de 700 vectores operativos, misiles balísticos intercontinentales (ICBM), misiles lanzados desde submarinos (SLBM) y bombarderos pesados, y de 800 vectores en total, entre desplegados y no desplegados.
En su intervención también insistió en la necesidad de sustituir "la lógica del miedo y la desconfianza" por una ética compartida que oriente las decisiones hacia el bien común y proteja la paz como un patrimonio que debe ser custodiado por todos, en un momento de tensiones globales que elevan la preocupación por la seguridad internacional y la estabilidad.
El llamado del pontífice se produce mientras expertos en relaciones internacionales observan con preocupación las implicaciones de la expiración del tratado, que hasta ahora ha ejercido un papel clave en la limitación de las ojivas y sistemas estratégicos desplegados por las dos mayores potencias nucleares del mundo.