Quórvm Podcast

Lorent Saleh rompe su silencio en Quórvm Podcast: secuestro, tortura y la denuncia directa al régimen de Maduro

El activista venezolano Lorent Saleh relata en Quórvm Podcast su secuestro en Colombia, años de tortura y el uso de presos políticos como rehenes del chavismo
Lorent Saleh en Quórvm Podcast
photo_camera Lorent Saleh en Quórvm Podcast

El activista venezolano y ex preso político Lorent Saleh ha ofrecido uno de los testimonios más duros y completos sobre la represión del régimen chavista durante su participación en el episodio número 14 de Quórvm Podcast, donde relató con detalle su secuestro en Colombia, su entrega al SEBIN, años de tortura en centros clandestinos y el papel de actores internacionales en su caso.

Saleh, uno de los rostros más conocidos de la oposición al chavismo, afirmó sin ambages que “Maduro pidió mi cabeza”, asegurando que su secuestro fue ordenado directamente desde el poder tras sus denuncias sobre crímenes de lesa humanidad, vínculos con la guerrilla y el narcotráfico.

Del activismo estudiantil al objetivo del régimen

El activista situó el origen de su persecución en el movimiento estudiantil de 2007, cuando una generación universitaria se enfrentó al chavismo tras el cierre de medios de comunicación como RCTV. Desde entonces, explicó, comenzó un trabajo sistemático de documentación de asesinatos, desapariciones y torturas, señalando a militares, paramilitares y estructuras criminales como ejecutores.

Ese trabajo le llevó a denuncias internacionales, giras por América y Europa y a establecer vínculos con expresidentes y organismos de derechos humanos. “El chavismo no es un proyecto ideológico, es una organización criminal”, afirmó, señalando sus alianzas con Cuba, la guerrilla colombiana y redes de narcotráfico.

El secuestro en Bogotá y la entrega a Venezuela

Saleh relató con precisión el operativo de captura en Bogotá el 4 de septiembre de 2014, cuando fue interceptado por agentes de civil y trasladado al hangar de la Policía Nacional colombiana, desde donde fue llevado a la frontera y entregado al SEBIN en el puente Simón Bolívar, en una operación que quedó registrada en vídeo.

Ese material audiovisual, explicó, frustró el plan de desaparición, ya que implicaba directamente a las autoridades colombianas y al entonces presidente Juan Manuel Santos, a quien responsabilizó de negociar su entrega para no entorpecer los acuerdos de paz con las FARC.

“La Tumba” y El Helicoide: centros de tortura

Durante cuatro años, Saleh estuvo recluido en centros de detención clandestinos, primero en “La Tumba”, un complejo subterráneo bajo Caracas, y después en El Helicoide, ambos descritos como espacios diseñados para la tortura psicológica y el aislamiento extremo.

No sabes si cerraste los ojos un minuto o diez horas”, explicó, relatando la privación sensorial, la luz constante, el frío, el silencio y la imposibilidad de ver colores o reconocerse en un espejo. Insistió en que la tortura no es un hecho del pasado, sino una práctica vigente: “Mientras hablamos aquí, hay personas siendo torturadas”.

Presos políticos como moneda de cambio

Uno de los ejes centrales de su testimonio fue la denuncia de que los presos políticos son utilizados como rehenes por el régimen para negociar sanciones internacionales. Saleh vinculó directamente su liberación en 2018 a la presión de Estados Unidos y la Unión Europea, rechazando que fuera fruto de gestiones de mediadores políticos.

En este contexto, señaló a José Luis Rodríguez Zapatero, a quien acusó de intentar silenciar a su madre y de actuar como operador del régimen en Europa para lograr el levantamiento de sanciones a altos cargos chavistas.

Liberación, exilio y advertencia a Europa

Saleh fue liberado en octubre de 2018 y trasladado a España tras una operación diplomática. Desde entonces vive en el exilio, donde continúa su labor como defensor de derechos humanos, profesor y conferenciante.

En su mensaje final, lanzó una advertencia directa a sectores políticos y mediáticos europeos que, según él, blanquean dictaduras: “Nadie que defienda un sistema que tortura puede llamarse demócrata”. También animó a los activistas a mantener coherencia ética, asegurando que “el poder siempre intenta chantajear para callar”.