Un informe de Fedea, elaborado por Judith Arnal, concluye que ningún país europeo analizado cumple plenamente con los criterios de buena política fiscal recomendados por el Banco Central Europeo ante el shock energético provocado por el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
El estudio compara las respuestas de España, Francia, Alemania, Italia, Polonia y Hungría, y advierte de que muchas medidas aprobadas para aliviar el encarecimiento de la energía no están suficientemente dirigidas a los más vulnerables, reducen la señal de precios o corren el riesgo de prolongarse más de lo necesario.
Un nuevo shock energético por el bloqueo de Ormuz
El análisis parte del impacto provocado por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, una ruta clave por la que transita alrededor del 20% del petróleo y del gas natural licuado mundial.
La crisis ha tensionado los precios energéticos y también ha afectado a materias primas estratégicas como fertilizantes, aluminio o helio, con efectos potenciales sobre agricultura, industria, construcción, automoción y semiconductores.
Ante este escenario, varios gobiernos europeos han comenzado a desplegar paquetes fiscales para proteger a hogares y empresas.
El criterio de la triple T del BCE
Fedea utiliza como referencia el criterio de la triple T del Banco Central Europeo, según el cual las medidas deben ser dirigidas, calibradas y temporales.
Esto significa que las ayudas deberían concentrarse en los hogares y sectores más vulnerables, evitar distorsionar la señal de precios que incentiva el ahorro energético y desaparecer cuando deje de existir la situación excepcional.
El informe sostiene que, en la práctica, ninguna de las respuestas nacionales satisface completamente esos tres requisitos.
España, el mayor paquete fiscal entre los países analizados
España aparece en el informe como el país con el mayor paquete de apoyo fiscal, estimado en torno a 5.000 millones de euros. Las medidas incluyen rebajas de IVA en productos energéticos, reducción de impuestos eléctricos, ayudas al combustible para sectores profesionales, bonificaciones a la industria electrointensiva y refuerzo del bono social y térmico.
Fedea valora positivamente instrumentos como el bono térmico reforzado, al estar dirigido a hogares vulnerables y preservar mejor la señal de precios. Sin embargo, cuestiona las rebajas generalizadas de impuestos energéticos porque benefician también a consumidores con mayor capacidad económica y reducen el incentivo al ahorro energético.
El informe también señala que la bonificación a la industria electrointensiva cumple solo parcialmente el criterio de focalización y falla en la preservación de la señal de precios.
Francia y Alemania, más cerca del modelo recomendado
Francia es el país que, según el análisis, más se aproxima al criterio del BCE, al evitar rebajas fiscales generalizadas y optar por controles administrativos, apoyo financiero selectivo y ayudas limitadas a sectores concretos como transporte, agricultura y pesca.
Alemania, por su parte, ha adoptado una respuesta fiscal más contenida, pese a su elevada exposición industrial al encarecimiento energético. No obstante, Fedea critica la limitación diaria de cambios de precios en gasolineras, al considerar que también interfiere en la señal de mercado.
Italia combina medidas mejor diseñadas con rebajas generales
El caso italiano se sitúa en un punto intermedio. El informe destaca como más eficaces los créditos fiscales sectoriales para actividades expuestas al coste del gasóleo, como transporte, pesca y agricultura.
Sin embargo, el recorte generalizado de impuestos especiales sobre carburantes recibe una valoración negativa, porque no discrimina por renta ni por grado de exposición al shock y puede acabar prolongándose por presión política.
Polonia y Hungría, los casos menos alineados
Fedea sitúa a Polonia y Hungría como los países con respuestas más alejadas del criterio del BCE. Ambos han recurrido a topes directos de precios y rebajas fiscales generalizadas.
El informe advierte de que estos instrumentos suprimen la señal de precios, benefician más a quienes más consumen y pueden generar distorsiones en el mercado interior, como turismo de combustible o restricciones incompatibles con la libre circulación.
El debate sobre gravar los beneficios extraordinarios
El documento también analiza la carta conjunta enviada por Austria, Alemania, Italia, Portugal y España a la Comisión Europea para impulsar un gravamen europeo sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas.
Fedea no descarta esta vía, pero reclama cautela. Para evitar los errores de 2022, el informe defiende que la base imponible debería calcularse sobre el beneficio económico real, descontando el coste de oportunidad del capital, y no sobre el volumen de negocio o beneficios contables sin ajustar.
También advierte de que el instrumento debería aplicarse de forma coordinada y uniforme para no romper la igualdad de condiciones dentro del mercado interior.
Riesgos fiscales y distorsiones en el mercado europeo
El estudio identifica tres grandes riesgos. El primero es la sostenibilidad fiscal, ya que las medidas de emergencia tienden a prolongarse y pueden aumentar el déficit si no se retiran a tiempo.
El segundo es la pérdida de eficiencia, porque las rebajas de precios energéticos pueden retrasar el ahorro, la electrificación y la inversión en eficiencia.
El tercero es la fragmentación del mercado interior europeo, dado que cada país está respondiendo con instrumentos distintos, lo que puede generar desigualdades competitivas entre empresas y territorios.
Recomendaciones de Fedea
Fedea propone sustituir las rebajas generalizadas de impuestos y los topes de precios por transferencias directas a hogares vulnerables y apoyos más precisos a sectores realmente expuestos.
También recomienda que las ayudas tengan una fecha de salida vinculada a indicadores objetivos de mercado, como la evolución del precio del Brent, para evitar que se conviertan en medidas permanentes.
La principal conclusión del informe es clara: Europa necesita una respuesta más coordinada, focalizada y temporal ante el shock energético, para proteger a los más vulnerables sin debilitar la estabilidad fiscal ni los incentivos al ahorro energético.