Europa comienza a mirar con preocupación el impacto que la crisis energética internacional puede tener sobre el transporte aéreo de cara al verano. La tensión geopolítica en el Estrecho de Ormuz y las dificultades en el suministro de derivados del petróleo han encendido las alarmas ante una posible escasez de queroseno para aviones, una situación que podría afectar directamente al turismo, las aerolíneas y la economía europea.
El economista José Ramón Riera ha advertido sobre las consecuencias que podría provocar esta situación en los próximos meses. “La reducción del número de vuelos es impepinable si no hay suficiente queroseno”, señala, alertando de un posible encarecimiento de los billetes y de cancelaciones en rutas menos rentables.
El Estrecho de Ormuz, clave para el suministro energético mundial
El origen del problema se encuentra en el Estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del planeta. Por esta vía marítima transita cerca del 20 % del petróleo mundial y una parte esencial del gas natural que abastece a numerosos países.
La inestabilidad en la zona ha generado tensiones en el mercado energético internacional y ha comenzado a afectar al suministro de combustibles refinados, entre ellos el queroseno utilizado por las compañías aéreas.
Europa parte además con una importante vulnerabilidad estructural debido a su elevada dependencia energética exterior y a su limitada capacidad de refino.
Aerolíneas bajo presión y billetes más caros
Las primeras consecuencias ya empiezan a notarse en el sector aéreo con incrementos de costes, reajustes operativos y presión sobre las compañías.
Según explica Riera, si la situación persiste, las aerolíneas priorizarán las rutas más rentables y con mayor ocupación. “Solo se van a utilizar los vuelos para las rutas que producen mayores beneficios”, sostiene el economista.
Esto podría traducirse en una reducción de frecuencias, cancelaciones de trayectos y un fuerte aumento del precio de los billetes durante los próximos meses.
El turismo español, uno de los sectores más expuestos
España podría convertirse en uno de los países europeos más afectados por el impacto indirecto de la crisis energética debido al peso del turismo en su economía.
La posible reducción de vuelos internacionales amenazaría la llegada de visitantes durante la campaña estival, afectando de forma directa a hoteles, restaurantes, agencias de viajes y operadores turísticos.
“Si se reduce el número de vuelos, se reducirá el número de turistas y toda la economía que gira alrededor del turismo se verá afectada”, advierte José Ramón Riera.
El economista apunta además que el impacto podría empezar a reflejarse en los datos turísticos y económicos a partir del verano, especialmente entre los meses de agosto y septiembre.
Dependencia energética y debate sobre el modelo europeo
La situación ha reabierto el debate sobre la dependencia energética europea y la necesidad de reforzar fuentes alternativas de suministro.
Riera sostiene que la elevada dependencia del petróleo hace especialmente vulnerable a Europa frente a crisis internacionales como la actual y considera necesario revisar el modelo energético para reducir riesgos futuros.
Mientras tanto, expertos y operadores turísticos siguen atentos a la evolución del mercado energético y al posible impacto que pueda tener sobre la movilidad aérea durante uno de los periodos vacacionales más importantes del año.