Anne Hidalgo alerta desde Chile de una victoria de Le Pen y carga contra Mélenchon: "Sería terrible"

La exalcaldesa de París acusa a la izquierda tradicional de no tomarse en serio el riesgo electoral, describe el movimiento de Mélenchon como una estructura "sin democracia interna" y cuestiona el papel de los medios.
Anne Hidalgo en un momento de la entrevista para CNN Chile
photo_camera Anne Hidalgo en un momento de la entrevista para CNN Chile

Anne Hidalgo llegó a Chile para hablar de alcaldesas, liderazgo femenino y poder local. Sin embargo, una extensa entrevista en CNN Chile terminó convirtiéndose en una dura intervención sobre el futuro de Francia, la crisis de la izquierda y el riesgo de que la próxima elección presidencial quede en manos de los sectores más alejados del centro político.

La exalcaldesa de París dibujó el escenario que considera más peligroso: una segunda vuelta entre el partido de Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon.

"Lo que sería terrible es que la segunda vuelta sea una vuelta entre el partido de Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon, porque ahí por cierto ganaría Marine Le Pen", afirmó.

La advertencia fue acompañada de una crítica directa a su propio espacio político. Hidalgo considera que la izquierda tradicional francesa no está reaccionando con la suficiente seriedad ante el riesgo de una victoria del partido de Le Pen y continúa atrapada en una batalla entre dirigentes que aspiran a convertirse en candidatos.

"Por ahora, yo creo que no toman el riesgo demasiado en serio, porque hay mucha gente que quiere ser candidata, muchos hombres que quieren ser candidato y yo creo que eso es una locura", sostuvo.

Su reproche alcanzó también a la derecha tradicional. "Cada uno dice: "¿Y por qué no yo? ¿Y por qué no sería yo?". Bueno, hay un momento que hay que acabar de pensar de esa manera", señaló.

Hidalgo fijó incluso un límite temporal. A su juicio, los espacios tradicionales de la izquierda y la derecha deberían haber aclarado su estrategia y sus liderazgos "en septiembre como máximo".

Pero la entrevista no fue únicamente un diagnóstico sobre Francia. También mostró la batalla por definir quién representa a la izquierda, quién puede presentarse como alternativa democrática y qué papel corresponde a una dirigente que, después de abandonar la Alcaldía de París, continúa interviniendo activamente en el debate político.

¿Qué entiende Hidalgo por "izquierda democrática"?

Una de las claves para interpretar sus palabras está en la expresión que utilizó repetidamente: "izquierda democrática". Hidalgo no emplea el concepto para distinguir a toda la izquierda de la derecha. Lo utiliza para delimitar un sector concreto dentro de la propia izquierda francesa: el espacio en el que se sitúa ella misma y del que excluye políticamente al movimiento de Mélenchon.

La exalcaldesa explicó que evita llamar "radical" a ese sector porque ella misma se considera radical en algunas de las transformaciones que impulsó en París. En otros momentos de la entrevista lo definió como "izquierda populista" y aseguró que el espacio de Mélenchon es un movimiento "dirigido por él, sin democracia interna". Son las categorías de Hidalgo y, por tanto, deben entenderse como parte de su posición política.

La exalcaldesa no habla como una analista ajena a la disputa. Es una dirigente histórica del Partido Socialista francés, fue candidata a la Presidencia en 2022 y pertenece precisamente al sector que intenta reconstruir una alternativa frente a la hegemonía que Mélenchon ha alcanzado en una parte de la izquierda. Su diagnóstico puede ser compartido o discutido. Lo que no puede hacerse es separarlo de la posición desde la que habla.

El peor escenario: Le Pen contra Mélenchon

Hidalgo fue especialmente contundente al analizar una posible segunda vuelta presidencial entre el partido de Marine Le Pen y Mélenchon. No expresó dudas sobre el resultado. "Ahí por cierto ganaría Marine Le Pen", afirmó.

La exalcaldesa considera que el movimiento de Mélenchon cuenta con una ventaja frente a una izquierda tradicional fragmentada: una estructura más cohesionada, recursos y un liderazgo indiscutido. "Es más fácil para avanzar", señaló.

Según su análisis, Mélenchon trata de imponerse a sus competidores por velocidad y organización hasta conseguir que el resto de la izquierda termine aceptándolo nuevamente como única opción posible. "Él quiere que todo el mundo se quede en plan: como él va más rápido, que la gente de izquierda diga: "Bueno, pues no nos gusta tanto, pero será él una vez más". No, yo creo que hay que evitar ese escenario", afirmó.

La advertencia contiene, sin embargo, una dimensión que va más allá de la preocupación por el futuro de Francia. Hidalgo combate también la pérdida de influencia de su propio espacio. El Partido Socialista, durante décadas una de las grandes fuerzas de gobierno francesas, ha visto cómo otros movimientos ocupaban buena parte del terreno que antes le pertenecía. La propia Hidalgo comprobó esa debilidad cuando fue candidata presidencial. En la entrevista reconoció que en 2022 sabía que su partido era "muy endeble" y que intentó compensarlo reuniendo a alcaldes de izquierdas de toda Francia. "Al cabo no funcionó", admitió.

Ese antecedente resulta especialmente relevante cuando ahora critica a quienes se preguntan "¿por qué no yo?". Hidalgo también quiso ser candidata. También intentó trasladar su capital político municipal a una elección nacional. Y también comprobó que el prestigio de una alcaldesa no se convierte automáticamente en apoyo presidencial.

Su experiencia no invalida la crítica. Incluso puede explicar por qué la formula. Pero permite entender que su advertencia nace tanto de una preocupación por Francia como del fracaso de la izquierda socialista a la que pertenece.

Una izquierda atrapada en la lucha por los cargos

La parte más dura de la entrevista con su propio espacio político llegó cuando Hidalgo describió lo que considera dos mundos paralelos. Por un lado, los partidos, por otro, los alcaldes. En los primeros, según su diagnóstico, buena parte de la energía se consume en decidir quién dirige la organización y quién ocupa cada posición. "Ahí no se le cuenta nada a la gente, nada más que batalla para el poder", afirmó.

Su mensaje fue dirigido expresamente a sus compañeros del Partido Socialista. "Si es para batallar para un partido donde finalmente nunca podremos ganar de nuevo una elección presidencial y donde repartirse nada más que los cargos en el partido, eso no tiene ningún interés". Hidalgo no cuestiona la necesidad del poder político. Su argumento es otro: "El poder es importante para actuar".

Frente a las luchas internas, reivindicó la política municipal. Los alcaldes, sostuvo, están obligados a hablar de vivienda, escuelas, guarderías, parques, transporte público, empleo, movilidad, transformación energética o cambio climático. "Un alcalde trabaja para la gente, desde el nacimiento hasta la muerte", resumió.

Su diagnóstico toca una de las grandes crisis de los partidos tradicionales europeos: la distancia entre la política de aparato y los problemas cotidianos. Pero su defensa del municipalismo coincide también con el lugar desde el que Hidalgo ha construido toda su carrera.

Pasó 25 años en el Ayuntamiento de París, 13 como vicealcaldesa y 12 como alcaldesa. Cuando propone reconstruir la política nacional a partir de los gobiernos locales, defiende una determinada concepción del poder, pero también reivindica el espacio que le permitió alcanzar su mayor relevancia.

Hidalgo señala a los medios y denuncia el "espectáculo" político

La exalcaldesa abrió otro frente al cuestionar el papel de los medios de comunicación. Hidalgo aseguró que determinados medios vinculados a Bolloré están "acompañando la candidatura de la extrema derecha" y consideró que este fenómeno introduce un elemento nuevo en el juego político francés.

También recordó su propia experiencia durante las elecciones de 2022. Según su interpretación, tanto ella como Valérie Pécresse, candidata de la derecha tradicional, tuvieron dificultades para encajar en el espectáculo mediático de la campaña. "Como no éramos ni histéricas ni estábamos contando locuras, que éramos calmas, que teníamos una idea y presentábamos esa idea, eso no convenía al espectáculo mediático y político que se esperaba en la elección presidencial", afirmó.

La crítica plantea una cuestión legítima sobre el papel de los medios en la polarización. Hidalgo considera que la prensa debe reflexionar sobre cómo contribuye a crear un debate dominado por el conflicto, las encuestas y el espectáculo. "Los medios de comunicación tienen que tener esta reflexión sobre su rol, su papel", reclamó.

Su argumento, sin embargo, no agota la explicación de su fracaso electoral. Los medios pueden condicionar qué candidatos reciben atención y qué asuntos dominan una campaña, pero los resultados dependen también de la capacidad de los partidos y los candidatos para construir una alternativa, convencer a los ciudadanos y movilizar apoyos. La propia Hidalgo describió al Partido Socialista que la respaldó como una organización "muy endeble".

Las encuestas y el derecho a ser escuchado

La exalcaldesa recordó también la frustración que le produjo comprobar cómo sus malos resultados en las encuestas condicionaban la atención prestada a sus propuestas.

En una entrevista durante aquella campaña, relató, llegó a plantear si se estaba cuestionando su legitimidad para presentar un programa únicamente porque los sondeos no le concedían posibilidades de victoria.

Había sido elegida dos veces alcaldesa de París, acumulaba 25 años de experiencia política y tenía, defendió, ideas que merecían ser debatidas.

La cuestión trasciende su caso personal.

Las encuestas ya no se limitan a medir la intención de voto. También influyen en la cobertura informativa, determinan qué candidatos son considerados competitivos y pueden contribuir a concentrar el voto antes de que se abran las urnas.

Hidalgo denuncia ese mecanismo desde la experiencia de quien se vio perjudicada por él.

Existe, no obstante, una tensión en su propio discurso. La dirigente critica que las previsiones electorales redujeran el espacio de su candidatura, pero utiliza ahora la posibilidad de una victoria del partido de Le Pen para exigir una reacción urgente del resto de fuerzas.

En ambos casos, los sondeos y las expectativas de voto condicionan la estrategia política.

La inmigración no puede "comerse" todos los demás debates

Hidalgo vinculó su crítica a los medios con otro de los grandes asuntos de la política francesa: la inmigración. Nacida en España y emigrada a Francia durante su infancia, rechazó que el tema deba ser ocultado. "Yo no tengo problema en hablar de inmigración, yo vengo de la inmigración", recordó.

Su crítica es que una única cuestión termine dominando por completo una campaña electoral. Según relató, durante su candidatura presidencial tuvo la sensación de que la inmigración se había convertido en el asunto que debía "comerse" todos los demás. Hidalgo considera que esa dinámica favorece una política basada en "miedo, polémicas y polarización" y desplaza el debate sobre los diferentes proyectos de país.

Su planteamiento sitúa uno de los grandes dilemas de la política europea. Evitar que la inmigración monopolice toda una campaña no obliga a negar su importancia. Del mismo modo, analizar sus efectos y los problemas asociados a ella no convierte automáticamente el debate en una amenaza para la democracia.

La dificultad está precisamente en evitar los dos extremos: utilizar la inmigración como explicación de todos los problemas o descalificar cualquier discusión sobre sus consecuencias.

De los atentados de París a una decisión que dividió a la izquierda

La entrevista dejó también uno de los relatos más personales de Hidalgo. La exalcaldesa identificó los atentados terroristas de París de 2015 como el momento más difícil de sus doce años al frente de la ciudad. 

Primero llegó el ataque de enero. Después, la masacre del Bataclan y de las terrazas de los cafés. Hidalgo recordó aquella experiencia como algo parecido a una guerra. Había que acompañar a las víctimas y sus familias, recuperar rápidamente el control de la ciudad y evitar que los terroristas consiguieran otro de sus objetivos: dividir a la población y extender el miedo al vecino por su origen o color de piel. Aquella experiencia cambió también su posición sobre la seguridad.

Hasta entonces, los alcaldes de París no habían querido crear una Policía Municipal. Hidalgo decidió hacerlo. La medida generó un debate especialmente difícil dentro de su propia coalición, formada también por verdes y comunistas. La exalcaldesa defendió una policía de proximidad, con formación propia, un comité de ética, control sobre sus actuaciones y el objetivo de incorporar tantas mujeres como hombres.

El cuerpo comenzó a funcionar en 2021. Según Hidalgo, incluso quienes se habían opuesto inicialmente terminaron reconociendo su aportación. Es uno de los momentos más interesantes de la entrevista porque muestra a la exalcaldesa alejándose de una posición tradicional de parte de la izquierda ante una realidad que, según su propio relato, la obligó a cambiar.

Los Juegos Olímpicos como respuesta a una ciudad herida

Hidalgo estableció además una conexión poco conocida entre los atentados y los Juegos Olímpicos de París. La idea de presentar la candidatura, explicó, nació de la necesidad de ofrecer a la ciudad un proyecto capaz de volver a unirla. "Necesitamos algo, algo muy fuerte, muy federador", recordó que pensó entonces.

A los dos años de candidatura siguieron siete de preparación. La recuperación del Sena terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos del proyecto. Hidalgo defendió que las inversiones para limpiar el río nunca tuvieron como finalidad únicamente las semanas de competición. "Limpiar un río es darle a la naturaleza de nuevo sus derechos", afirmó.

También destacó su función como corredor ecológico y como elemento capaz de contribuir a refrescar la ciudad ante el aumento de las temperaturas. La exalcaldesa recordó el escepticismo que acompañó al proyecto, las críticas y la expectación de quienes esperaban que fracasara.

Finalmente se bañó en el Sena y, después de los Juegos, se abrieron zonas de baño para los ciudadanos. "Lo hemos conseguido. Fue difícil, pero lo hemos conseguido", resumió.

"Cuando un hombre decide es valiente; cuando una mujer decide es autoritaria"

El liderazgo femenino ocupó otra parte central de la conversación. Después de 25 años en el Ayuntamiento de París, Hidalgo considera que los estereotipos de género siguen presentes, especialmente en determinadas élites y en la representación mediática del poder.

Su ejemplo fue directo. Cuando un hombre poderoso toma una decisión, afirmó, puede ser presentado como "valiente", "fuerte" o "visionario". Cuando la misma decisión la adopta una mujer, sostuvo, pasa a ser calificada de "autoritaria".

Hidalgo considera que los ciudadanos han asumido con mayor naturalidad la presencia de mujeres en el poder que una parte de las élites, los medios y las redes sociales.La cuestión conecta directamente con el motivo de su viaje a Chile.Pero también admite un matiz imprescindible: la existencia de sesgos de género no puede convertir cualquier crítica a una mujer poderosa en una manifestación de machismo.

La igualdad exige que hombres y mujeres sean sometidos al mismo escrutinio sobre sus decisiones, resultados y responsabilidades. El desafío está en distinguir la crítica política del prejuicio, sin negar la existencia de ninguno de los dos.

Chile, Bachelet y una visita que trasciende el municipalismo

Anne Hidalgo viajó a Chile para participar en el Primer Encuentro Nacional de Alcaldesas, organizado por Horizonte Ciudadano y CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.

La cita reunió a alcaldesas de diferentes sensibilidades políticas y situó como grandes figuras a Michelle Bachelet y a la propia Hidalgo.

El momento no es irrelevante.

Bachelet se encuentra inmersa en su carrera internacional para convertirse en secretaria general de Naciones Unidas. Horizonte Ciudadano está directamente vinculado a su legado político y la presencia de una dirigente europea de la proyección de Hidalgo aporta inevitablemente dimensión internacional al encuentro.

No existen elementos para afirmar que la promoción de la candidatura de Bachelet fuera la finalidad formal de las jornadas.

Pero tampoco puede ignorarse el contexto.

Durante esos días, la expresidenta chilena compartió escenario con una antigua candidata a la Presidencia de Francia y exalcaldesa de una de las principales capitales del mundo. El debate giró alrededor del liderazgo femenino, la democracia, la polarización, el poder local y la presencia de las mujeres en los espacios de decisión.

Todos ellos son asuntos que encajan también en la construcción de una candidatura internacional.

La entrevista de Hidalgo amplificó ese marco.

Desde Chile, una de las dirigentes socialistas europeas más conocidas habló de la necesidad de "salvar las democracias", denunció el ascenso de los extremos, defendió el liderazgo femenino y reclamó devolver "nobleza" a la política.

Una dirigente con intereses, experiencia y cuentas pendientes

Anne Hidalgo dejó la Alcaldía de París hace pocos meses, pero su entrevista mostró a una dirigente lejos de retirarse del debate público. Sus palabras abren varios frentes.

El primero está en Francia, donde acusa a los partidos tradicionales de no reaccionar con suficiente seriedad ante el riesgo de una victoria del espacio de Marine Le Pen.

El segundo afecta a Mélenchon, al que presenta como líder de una izquierda populista y de un movimiento "sin democracia interna".

El tercero apunta a los medios, a los que responsabiliza de alimentar el espectáculo y la polarización y, en algunos casos, de favorecer políticamente a la derecha más radical.

El cuarto afecta a su propio partido. Porque detrás de la advertencia existe también el reconocimiento de un fracaso: el socialismo francés perdió buena parte del espacio que ocupó durante décadas y todavía no ha encontrado la forma de recuperarlo.

Y el quinto vuelve a Chile. Hidalgo realizó estas declaraciones después de compartir protagonismo con Michelle Bachelet en un momento de especial proyección internacional para la expresidenta chilena.

La exalcaldesa resumió su mensaje con una frase: "Hay que salvar las democracias en el mundo, si queremos seguir viviendo en paz".

Es una afirmación poderosa. Pero su entrevista deja una pregunta igualmente relevante: quién decide qué fuerzas merecen la condición de "democráticas", qué adversarios deben ser definidos como "extremos" y hasta qué punto quienes trazan esas fronteras están defendiendo principios generales o disputando también su propio lugar en el poder.

Hidalgo habló en Chile sobre el futuro de Francia. Al hacerlo, terminó revelando también la batalla por el futuro de la izquierda y el lugar que ella misma todavía aspira a ocupar en ese debate.