Música Urbana

Yung Nick: “Ojalá, cuando todo pase, solo quede la música”

Con un nuevo videoclip recién estrenado y un disco en camino, Yung Nick reflexiona sobre la música y la forma en que la tecnología ha cambiado todo. Entre la honestidad y el humor, revela cómo concibe su arte, qué le da miedo y qué espera que quede cuando los números y la promoción se desvanezcan: solo la música.
Yung Nick video MUCHO MUCHO - Foto by ArseBuzz
photo_camera Yung Nick video MUCHO MUCHO - Foto by ArseBuzz

Si no existieran las plataformas ni las redes, ¿vivirías la música con la misma intensidad?

Tiene una parte positiva y otra negativa. Lo positivo es evidente: mucha gente que hoy me escucha no habría llegado a mí sin las redes. Tampoco habría podido financiar mi música si todo dependiera de vender discos o de que una major apostara por mí. Con mis números, dudo que hubieran invertido.

Lo negativo es que todo va demasiado rápido y la música se olvida antes. Aun así, como consumidor intento no caer en eso. Escucho discos enteros, los asocio a viajes o momentos concretos. Intento consumir música de forma más pausada, como imagino que se hacía antes, cuando tu artista favorito no sacaba nada hasta dentro de dos años.

¿Tu música y tu persona evolucionan juntas o por separado?

Intento separarlo, sobre todo en el contenido. No me gusta personalizar demasiado lo que cuento.

Pero siendo realista, evolucionan juntas. Si descubro un artista que me obsesiona y analizo cada acorde y cada letra para entender por qué me gusta tanto, eso cambia mi música y también me cambia a mí. Y, al mismo tiempo, la persona que soy en ese momento determina por qué ese artista me impacta. Aunque intente dividirlo, van de la mano.

¿Qué te daría más miedo: que el proyecto no funcione o aburrirte tú artísticamente?

Siempre está esa inseguridad cuando haces algo creativo: ¿esto está bien aunque el resto del mundo diga que es una mierda? ¿O me parece una mierda a mí y al resto le encanta?

Si me aburriera de hacer música, aunque me escucharan, dejaría de hacerla. Pero si me sigue gustando y no me escuchan, supongo que no la dejaría.

Cuando la promo y los números queden atrás, ¿qué te gustaría que permaneciera?

Ojalá quedara solo la música. Odio todo lo que rodea a vídeos, promociones y cifras, aunque sea inevitable tenerlos en cuenta y darles la importancia que tienen.

Me gustaría que la gente, dentro de unos años, sintiera con mi música lo que yo siento con la de otros artistas: ese punto de obsesión sana, de quemar un disco y disfrutarlo de verdad.

Si alguien viera el videoclip sin sonido, ¿entendería otra historia?

Probablemente sí, y en parte esa es la intención. En el fondo el contenido es el mismo, pero la narrativa y la manera de expresarlo pueden cambiar mucho sin la música.

¿Qué escena del vídeo es más tú y en cuál estás interpretando un papel?

Ni una cosa ni la otra. No soy yo al cien por cien en todo el vídeo, pero tampoco estoy interpretando un personaje.

Me da mucha pereza el formato videoclip, cantar a cámara, y tengo el sentido del ridículo muy alto. Intento hacer lo que se me pide sin sobreactuar. Al final, tanto en los vídeos como en la música o en las redes, lo que aparece es lo que tú decides mostrar.

Si el disco fuera un lugar, ¿cuál sería?

Lo tengo claro: o una casa con luces cálidas en la montaña, pero con el mar cerca, como en La Palma; o un coffee shop de Ámsterdam a primera hora de la mañana.

Un color, un sentimiento y una imagen para definir el proyecto.

Azul grisáceo.
Romantizar lo feo.
El humo que sale cuando apagas una vela.

Tienes diez segundos para el Yung Nick que iba a grabar su primera canción. ¿Qué le dices?

Que se lo siga tomando a broma.
Y que la música también da dolores de cabeza, así que mejor tener siempre los pies en la tierra.

Si mañana no pudieras volver a sacar música, ¿este disco y este vídeo serían una despedida digna?

Sí. Siempre tengo ese pensamiento: si no funciona o no amortizas lo invertido, lo dejas. Es duro pensarlo así, pero también me obliga a exigirme. Me hace pensar que puede ser lo último que haga y que no puedo permitirme sacar algo que no me guste.

¿Vivir de esto?

Estaría increíble. Ahora me da para vivir, pero no como me gusta vivir. Soy bastante caprichoso con mis cosas… y eso hay que financiarlo.