El Flexicar Fuenlabrada sufrió una dura derrota en su visita al Súper Agropal Palencia (97-74) en un encuentro en el que el equipo madrileño mantuvo el pulso durante gran parte del partido, pero terminó desbordado por el acierto local y el desgaste físico provocado por las bajas.
El conjunto dirigido por Iñaki Martín, que afrontó el choque con una rotación de solo ocho jugadores y sin piezas importantes, resistió durante más de dos cuartos, pero acabó sin gasolina ante el ritmo ofensivo de un rival en pleno estado de forma.
Buen inicio y resistencia visitante
El partido comenzó con un Fuenlabrada competitivo y valiente, apostando por un juego rápido y vertical. Dani Manchón fue uno de los protagonistas del arranque, aportando anotación y dirección, mientras que las acciones de Belemene y Mateo Díaz permitían a los visitantes mantenerse en el intercambio inicial de canastas.
El primer cuarto se cerró con un ajustado 23-19, reflejo de la igualdad sobre la pista y del esfuerzo del equipo madrileño por controlar el ritmo ante el empuje local.
En el segundo periodo, el Flexicar trató de sostenerse con su habitual intensidad, pero el acierto exterior del Palencia y el crecimiento ofensivo de Jakovics y Heron comenzaron a abrir brecha. Aun así, los madrileños respondieron con triples de Renfroe y Mateo Díaz, evitando que la distancia se disparara antes del descanso (53-41).
Un tercer cuarto de reacción insuficiente
Tras el paso por vestuarios, el Fuenlabrada mostró su mejor versión del segundo tiempo. Iván Aurrecoechea, el jugador más destacado del conjunto visitante, dominó el rebote ofensivo y generó segundas oportunidades que permitieron reducir la diferencia hasta el 60-51.
El equipo madrileño llegó a situarse a menos de diez puntos y mantuvo la intensidad defensiva, pero el esfuerzo comenzó a pasar factura. Cada intento de acercamiento fue respondido por el acierto local, especialmente desde el perímetro.
El tercer cuarto finalizó con 73-57, dejando el partido muy cuesta arriba para los de Iñaki Martín.
El desgaste y la falta de rotación pasan factura
En el último periodo, el Flexicar Fuenlabrada acusó el cansancio. Con una plantilla corta y tras muchos minutos de alta exigencia, el equipo perdió frescura en defensa y claridad en ataque. El juego se volvió más previsible, con demasiada dependencia de Aurrecoechea en la pintura y de las acciones individuales.
Solo el propio Manchón mantuvo la intensidad en transición, mientras que el resto del equipo fue perdiendo capacidad para sostener el ritmo. El Palencia, por su parte, amplió la ventaja hasta superar los veinte puntos, cerrando el encuentro con el definitivo 97-74.
Los datos reflejan las dificultades del conjunto madrileño: menor acierto exterior (30% en triples frente al 48% local), 11 pérdidas y desventaja en el rebote (39-31).
Derrota dura, pero balance competitivo
Pese al resultado, el Flexicar Fuenlabrada volvió a mostrar carácter y capacidad de lucha ante uno de los equipos más en forma de la categoría. El conjunto madrileño se mantiene en la zona alta de la clasificación y afronta el parón por las ventanas FIBA con margen para recuperar efectivos y preparar el tramo decisivo de la temporada.
El equipo ha logrado estabilizar su rendimiento tras un inicio complicado de curso, y el reto ahora pasa por recuperar profundidad de plantilla para competir con mayores garantías en los duelos directos.