Entrevistas

Jesús Prada (AItheroscope): "Más del 50% de los pacientes con infarto de miocardio daría como de riesgo bajo el día anterior"

Una sencilla imagen del fondo del ojo y menos de 10 segundos de procesamiento analítico mediante Inteligencia Artificial. Ese es el eje de AItheroscope, el revolucionario proyecto galardonado por la Fundación Mapfre que busca cambiar el cribado cardiovascular en España. Su creador, Jesús Prada, nos desvela las claves de un sistema que aspira a salvar miles de vidas y evitar la tragedia o el susto de sus familias.

Jesús Prada, CEO de AItheroscope
photo_camera Jesús Prada, CEO de AItheroscope

La enfermedad cardiovascular continúa siendo la primera causa de muerte en todo el mundo. Detrás de la gran mayoría de estos eventos, como los infartos de miocardio o los ictus, se esconde la aterosclerosis, la aparición silenciosa de placas de colesterol en las arterias. Una condición que, si se detecta a tiempo, es altamente controlable e incluso reversible, pero que el sistema sanitario actual diagnostica de manera tardía a través de las escalas de riesgo tradicionales.

Para romper esta dinámica nace AItheroscope, una innovadora solución tecnológica madrileña basada en Inteligencia Artificial que utiliza las retinografías, es decir, las imágenes del fondo del ojo, como una ventana directa a la salud del corazón. El proyecto viene avalado no solo por la Fundación de Investigación Sanitaria del Hospital Infanta Leonor y del Sureste, sino también por el prestigioso Premio a la Innovación Social de la Fundación Fundación Mapfre, dotado con 100.000 euros para acelerar su llegada al mercado.

En esta entrevista para El Diario de Madrid, Jesús Prada, uno de los impulsores de la iniciativa, nos explica este software capaz de realizar un diagnóstico no invasivo en apenas un minuto. Cuenta, entre otras cosas, el peso de las motivaciones personales en el equipo y las espectaculares cifras de impacto económico y clínico que supondría implantar esta tecnología como un estándar en los centros de atención primaria y en las ópticas de barrio.

¿En qué consiste el proyecto AItheroscope explicado para un público no científico?

Nuestro proyecto consiste en una solución basada en Inteligencia Artificial para evitar eventos cardiovasculares. La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en el mundo y la aterosclerosis, que es lo que nosotros detectamos de manera precoz, es decir, la presencia de placas de colesterol en las arterias, es la condición principal que provoca estos eventos, como infartos u ictus.

Esta es una patología que, cuando es tratada en realidad temprana, es altamente controlable e incluso reversible, según recientes estudios del CNIC (Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares). El problema es que en muchos casos se diagnostica de manera tardía, y esto es lo que nosotros solucionamos con AItheroscope: una herramienta que permite detectar de manera precoz la aterosclerosis utilizando retinografías, que son imágenes del fondo de ojo.

Retinografía - Foto de AItheroscope
Retinografía - Foto de AItheroscope

La idea de utilizar la retina como foco de detección de patologías sorprende y puede parecer difícil de creer. ¿Hasta qué punto la gente a la que le contáis esta iniciativa es escéptica, incluso dentro de la propia comunidad médica?

Depende mucho de si estamos hablando del público general o de la comunidad médica. La comunidad médica no es escéptica porque nosotros no partimos de la nada; nos basamos en avances de la ciencia médica pura. Es un campo bastante reciente, pero ya está muy documentada la existencia de patrones en la microvasculatura de la retina que indican la presencia de aterosclerosis.

No es que en la retina se observen directamente las placas de colesterol, sino que en los vasos pequeños del fondo del ojo hay distintos patrones que, cuando se dan, indican una alta probabilidad de padecer aterosclerosis en los vasos principales del cuerpo.

Por poner algunos ejemplos así que son bastante ilustrativo, si nos imaginamos esta microvasculatura como un mapa de carreteras, la tortuosidad (cómo de complicados son las carreteras), el solapamiento (si hay cruces) o el engrosamiento son patrones que la literatura científica de foros médicos reconocidos ya ha validado. Un modelo de Inteligencia Artificial con suficientes pacientes con los que entrenar, es capaz de encontrar estos y otros muchos patrones que aún no están del todo establecidos.

¿En qué momento se os ocurre esto de que a través de la retina se puede llegar a descubrir posibles enfermedades? ¿Cómo nace la idea?

Viene de una doble vertiente: una interna dentro de la compañía y otra externa. A nivel interno, para decidir qué problemas médicos podíamos atacar, nuestra socia médica, cardióloga y doctora en ciencias médico quirúrgicas, Carolina Espejo, nos planteó una realidad de su práctica clínica diaria. Más del 50% de los pacientes con infarto de miocardio darían como 'riesgo bajo' en las escalas tradicionales el día anterior o unas horas antes de sufrirlo. Es un riesgo cardiovascular que permanece oculto hasta que se muestra de forma severa. Además, yo personalmente he sufrido este tipo de eventos en mi entorno familiar, por lo que sentía un interés especial en sacar a la luz este riesgo latente.

Esto se unió a la vertiente externa de la mano del Doctor Juan Torres Macho, jefe de Medicina Interna del Hospital Infanta Leonor y colaborador en el desarrollo y validación de la herramienta. Él fue quien nos indicó los estudios científicos que mostraban la retina como la ventana perfecta a la salud cardiovascular. Ahí unimos necesidad clínica, motivación personal e innovación tecnológica.

¿Qué diferencia a vuestro software de la competencia actual en el sector sanitario?

No hay competencia en lo que hacemos nosotros concretamente. Sí existe IA para el ámbito cardiovascular que analiza electrocardiogramas o insuficiencias cardíacas, y también soluciones para análisis de retina enfocadas en problemas puramente oftalmológicos. Lo diferencial en nuestro caso es que combinamos ambos mundos para un ámbito alejado de la oftalmología como es el riesgo cardiovascular.

Lo único similar hoy en día se da en el ámbito americano y del Reino Unido, donde usan la IA en retinografías para intentar reemplazar las calculadoras de riesgo tradicionales (basadas en colesterol, edad o sexo) sin necesidad de análisis de sangre. Pero la comunidad científica nos transmite que eso no les es útil porque esas calculadoras no funcionan bien de base: de los pacientes de 35 a 55 años con aterosclerosis, un 58% son evaluados como 'riesgo bajo' por estos métodos. Nosotros no buscamos replicar o acelerar un sistema limitado, sino superar por completo su rendimiento predictivo desde el propio centro de atención primaria.

¿A qué perfil de población va dirigido este cribado preventivo?

Está diseñado como un cribado por edad para pacientes que actualmente son evaluados como de 'riesgo bajo' y que no tienen factores de riesgo conocidos, puesto que estos ya llevan su propio seguimiento médico.

Donde se demuestra una utilidad máxima es en el intervalo de 35 a 55 años, una población joven donde las condiciones de riesgo actuales fallan notablemente porque existe una prevalencia de la enfermedad mucho mayor de lo que se creía.

¿En qué estudios se apoyan vuestras métricas de diagnóstico?

Nos respaldamos en datos científicos muy recientes, concretamente en el estudio PESA del CNIC. Este informe revela que existe una prevalencia de aterosclerosis asintomática del 63% entre los 40 y los 55 años. Es una cifra altísima. Como los sistemas actuales dejan un 58% de estos casos sin diagnosticar, tenemos a un 35% de la población en esa franja de edad con la enfermedad totalmente oculta y sin control médico.

Con AItheroscope somos capaces de reducir ese 35% de riesgo oculto a solo un 3%. Trasladado a cifras nacionales, esto significaría recuperar y controlar médicamente a más de 4 millones de personas en España que están en riesgo y que hoy en día el sistema sanitario no tiene controladas.

¿Qué impacto económico supone la implantación de AItheroscope en la sanidad?

A día de hoy, el diagnóstico estándar se hace con ecografía vascular y solo se puede realizar en unidades especializadas del hospital, lo que impide un cribado de alto volumen y eleva los costes. La gran evolución de nuestra herramienta es que permite un cribado poblacional directo en atención primaria, generando un ahorro muy significativo.

Calculamos que, por los eventos cardiovasculares mayores que podemos evitar, se estiman 25 infartos o ictus menos al año por cada 100.000 habitantes. Esto se traduce en un ahorro en costes sanitarios directos de más de medio millón de euros anuales por cada 100.000 habitantes en intervenciones y hospitalizaciones evitadas. Y ojo, solo contamos costes directos; no hemos sumado el coste de evitar pacientes crónicos, que actualmente representan más del 80% del gasto sanitario en España. Pero más allá de lo económico, lo crucial es el impacto clínico: evitar fallecimientos y secuelas graves de por vida.

¿Cuánto tiempo tarda el software en emitir un diagnóstico?

El análisis de nuestro software basado en Inteligencia Artificial se realiza en menos de 10 segundos. Si sumamos la toma de la imagen en sí y posibles correcciones, todo el proceso se completa en un minuto dentro de un circuito de atención primaria llevado a cabo por el personal de enfermería.

Es un proceso muy rápido, no invasivo y de bajo coste. Además, utilizamos una retinografía no midriática, lo que significa que no requiere la dilatación previa del ojo con gotas. El paciente no pasa por la molestia de quedarse con la visión borrosa o con sensibilidad a la luz durante horas.

El Hospital Infanta Leonor fue clave en la detección de la necesidad original. Más allá de ese impulso inicial, ¿seguís teniendo algún tipo de colaboración con la Fundación de Investigación Sanitaria del hospital?

Sí, han colaborado activamente desde el principio hasta ahora en el desarrollo y en la validación de la herramienta. Esta herramienta se ha validado con más de 1.000 pacientes que han sido recogidos por profesionales de esta Fundación de investigación; hemos realizado la validación en conjunto con ellos. Por tanto, son copartícipes de esta herramienta y se merecen también el reconocimiento por completo. Son colaboradores activos y no sólo puntuales en el origen.

¿Se está implementando ya en algunos centros de atención primaria?

Sí, estamos justo después de esta fase de validación, en esta primera fase de despliegue piloto en centros adscritos; específicamente de esta Fundación de Investigación de la que hablamos. Tanto hospitales, que ha sido el primer paso, como centros de primaria, que es el siguiente. Y esta será la última fase antes de extendernos ya a otras regiones y empezar con el despliegue real extendido de esta herramienta que queremos que sea estándar en España.

¿Cómo es la respuesta, el 'feedback', que os dan los profesionales?

El feedback está siendo excelente, sobre todo por un factor clave: la herramienta se integra por completo en los sistemas y flujos asistenciales actuales. El clínico no tiene que abrir una aplicación independiente ni perder tiempo traspasando imágenes; el resultado predictivo de AItheroscope;le aparece como un valor adicional en su propio cuadro de mando diario. Si obligas al médico a dar un paso extra en los tiempos tan limitados que tiene por paciente, no usará tu tecnología por muy buena que sea.

También hemos escuchado sus mejoras y hemos añadido mapas de calor en la imagen para ganar interpretabilidad, señalando exactamente en qué zona de la retina se está fijando el modelo de IA.

¿Cuáles son los siguientes pasos para que esta tecnología llegue al ciudadano de a pie?

Nuestro objetivo es que a lo largo de este año y la primera mitad del que viene esto empiece a convertirse en una herramientas estándar de cribado.

Además de la atención primaria por su gran capilaridad sanitaria, estamos trabajando activamente en otros canales como las ópticas de proximidad. Queremos que el usuario pueda acercarse de manera independiente, realizarse en un minuto una primera indicación orientativa de su salud cardiovascular y, si el resultado lo aconseja, tomar la decisión de consultarlo con su médico.

¿Cuáles han sido los mayores obstáculos a los que os habéis enfrentado como startup?

El primero, sin duda, es el proceso regulatorio en Europa. Es sumamente estricto y garantista, algo con lo que estamos de acuerdo porque asegura la máxima confianza, pero para las pequeñas empresas es durísimo. Requiere costes altísimos y un tiempo de espera de unos dos años desde que desarrollas el producto hasta que puedes implementarlo. Es frustrante tener una herramienta útil lista y toparte con barreras burocráticas que obligan a una startup a sobrevivir dos años sin ingresos. De hecho, muchas empresas brillantes acaban virando sus proyectos hacia el sector del bienestar (wellness) para evitar el circuito puramente clínico debido a esta barrera.

El segundo obstáculo fue asumir las "reglas del juego" del sector. Al principio cuesta aceptar que, aunque tu meta sea evitar infartos, ante algunos interlocutores o en foros de emprendimiento tienes que transformar constantemente el impacto clínico en números económicos. Nosotros nacemos de una vocación y un impacto social muy personal, y aunque la rentabilidad económica está ahí, nos gustaría que el foco principal se mantuviera en la salud.

Insistimos en que estamos totalmente de acuerdo en la filosofía que hay detrás de esta regulación, pero deben darse pasos para hacer el proceso más asequible para empresas pequeñas.

¿Qué supone para AItheroscope haber ganado el Premio a la Innovación Social de la Fundación Mapfre?

Estamos muy contentos. Nos aporta una visibilidad enorme, una credibilidad tremenda debido al recorrido del galardón y un impulso económico de 100.000 euros. Aunque no cambia por completo la operativa financiera de la empresa, para una estructura de 12 personas como la nuestra es un empujón crucial.

Nuestro único objetivo para los próximos 12 meses es foco absoluto en el 'go to market'. Queremos aprovechar este impulso para acelerar el proceso y conseguir que la herramienta llegue a los pacientes en el mayor número de regiones posibles lo más rápido posible.

¿Qué os gustaría haber logrado de aquí a 10 años con AItheroscope?

Nos gustaría haber logrado que el mínimo número de personas tengan que pasar por situaciones como las que he pasado yo, o sufrir que un familiar y un allegado cercano tenga que vivir las consecuencias de eventos cardiovasculares tan severos como este, sabiendo además que con la tecnología actual son evitables. Entonces, intentemos evitar el máximo posible de sufrimiento que a día de hoy, con la tecnología disponible que tenemos, se puede evitar. Para mí ese es el máximo foco.

Creo que somos una combinación de perfiles técnicos en el equipo que tienen motivación personal y perfiles clínicos que en el día a día ven las consecuencias de estos eventos. Así que, si de aquí a 10 años nosotros podemos decir y saber que, incluso con estos números reducidos de solo 100.000 habitantes, hemos evitado 25 eventos cardiovasculares como infartos o ictus, para nosotros hace que todo esto merezca la pena. Intentaremos que no sean 25 y que sean muchos más. Pero para eso estamos.