Entrevista

Samuel García Villalba: “La ingeniería civil no puede seguir perdiendo peso frente al criterio económico y político”

La ingeniería civil atraviesa un momento de transformación marcado por nuevos retos tecnológicos, la necesidad de modernizar infraestructuras y la creciente demanda de profesionales especializados. En este contexto, Samuel García Villalba presenta su candidatura a las elecciones del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas e Ingenieros Civiles (CITOP) de Madrid con una propuesta centrada en la defensa de la profesión, la formación continua y el fortalecimiento del papel de los ingenieros en las decisiones que afectan al desarrollo de infraestructuras públicas.

¿Quién es Samuel García Villalba y qué le ha llevado a presentarse a las elecciones del CITOP Madrid?

Soy ingeniero técnico de Obras Públicas y he desarrollado toda mi trayectoria profesional en el sector privado, pasando por ámbitos muy diversos: construcción, conservación de infraestructuras, mantenimiento, estructuras de hormigón, estaciones de servicio, redes de saneamiento o el sector hidráulico, donde trabajo actualmente en Mistral Ross, una empresa de referencia en soluciones técnicas para infraestructuras del agua.

Esa experiencia me ha permitido conocer todas las fases de una infraestructura, desde la licitación y la ejecución hasta su mantenimiento posterior. Precisamente por esa visión global considero que la ingeniería debe ser sostenible no solo en la construcción, sino también durante toda la vida útil de las infraestructuras.

Me presento porque siempre he creído en el papel de los colegios profesionales como herramientas para defender la profesión, impulsar la formación y aportar soluciones reales a los problemas del sector. Creo que ha llegado el momento de dar un paso adelante y contribuir desde dentro.

¿Cuál considera que es el principal desafío que afronta actualmente la profesión?

Sin duda, la pérdida progresiva de peso de los criterios técnicos frente a los económicos y políticos. Las decisiones sobre infraestructuras están muy condicionadas por cuestiones presupuestarias o de oportunidad política, cuando en muchas ocasiones deberían apoyarse más en el criterio de los profesionales que conocen las consecuencias a largo plazo.

Los ingenieros somos quienes analizamos la funcionalidad, la durabilidad, los costes de mantenimiento y la seguridad futura de las infraestructuras. Nuestra opinión debería tener una mayor presencia en los procesos de decisión.

Ha insistido en varias ocasiones en la importancia del mantenimiento. ¿Por qué?

Porque construir es solo el primer paso. Una infraestructura debe mantenerse correctamente durante décadas para cumplir su función y garantizar la seguridad de las personas.

España cuenta con una red de infraestructuras enorme y el mantenimiento es una pieza fundamental para evitar deterioros, incidencias o incluso situaciones más graves. Muchas veces se pone el foco en la inversión inicial, pero no tanto en los costes y necesidades futuras de conservación.

Una de sus principales propuestas es la defensa de la profesión. ¿Qué medidas plantea?

Hemos vivido durante años una devaluación importante de la profesión y de las condiciones salariales de muchos ingenieros. Parte del problema proviene de los sistemas de contratación pública, donde en numerosas ocasiones el precio tiene un peso excesivo frente a la calidad técnica.

Creo que es necesario revisar las bases de precios, actualizarlas a la realidad del mercado y fomentar modelos de contratación que premien la capacidad técnica, la innovación, la seguridad y la durabilidad de las infraestructuras.

Por eso propongo crear un espacio permanente de diálogo entre administraciones públicas, empresas y profesionales para analizar estos aspectos y plantear mejoras que beneficien a todo el sector.

¿Qué papel debe desempeñar el colegio profesional en este contexto?

El colegio debe ser mucho más que una institución administrativa. Tiene que convertirse en un centro de apoyo real para los colegiados.

Mi propuesta pasa por reforzar la formación técnica continua, ofrecer asesoramiento jurídico y fiscal, acompañar a quienes emprenden por cuenta propia y servir de punto de encuentro entre generaciones de profesionales.

Además, creo que debemos acercarnos mucho más a las necesidades reales del mercado laboral para ayudar a los ingenieros a orientar mejor sus carreras.

La formación ocupa un lugar destacado en su programa. ¿Qué iniciativas plantea?

La formación es fundamental. La ingeniería civil está evolucionando muy rápidamente y los profesionales necesitan actualizar conocimientos de forma constante.

Me gustaría impulsar jornadas técnicas periódicas en todas las áreas de la ingeniería civil: hidráulica, construcción, transporte, conservación o nuevas tecnologías. El objetivo sería ofrecer al menos una actividad técnica mensual accesible para todos los colegiados.

También considero prioritario incorporar formación específica en inteligencia artificial aplicada a la ingeniería. Estas herramientas ya están transformando la gestión de proyectos, la documentación técnica y numerosos procesos de trabajo.

A ello habría que sumar programas de idiomas, especialmente inglés, teniendo en cuenta que una parte importante de las oportunidades profesionales del sector se encuentra actualmente en mercados internacionales.

Ha hablado también de detectar nuevas oportunidades laborales para los ingenieros. ¿Dónde ve actualmente los principales nichos de empleo?

Uno de los ejemplos más claros es el sector de la desalación. Estamos viendo inversiones multimillonarias en distintos países y muchas de las empresas líderes mundiales son españolas.

Hace poco participé en un congreso internacional del agua en Chile representando a Mistral Ross y pude comprobar de primera mano la enorme demanda de profesionales especializados que existe en ese ámbito.

El colegio debería analizar continuamente estas tendencias y trasladar esa información tanto a los profesionales como a los estudiantes para facilitar una mejor planificación de sus carreras.

¿Qué importancia concede a la relación entre universidad y colegio profesional?

Es fundamental. El colegio tiene una visión muy amplia de las necesidades reales del mercado laboral y de los cambios que experimenta el sector.

Por eso creo que debe existir una colaboración permanente con universidades públicas y privadas para trasladar información útil que contribuya a adaptar la formación académica a las demandas profesionales presentes y futuras.

También propone crear espacios específicos para veteranos y autónomos. ¿Por qué?

Porque ambos colectivos tienen necesidades muy concretas.

Los profesionales con más experiencia acumulan un conocimiento extraordinario que no podemos permitirnos perder. Me gustaría crear un club de veteranos que facilite la transmisión de conocimientos mediante mentorías, charlas y encuentros.

Por otro lado, los autónomos necesitan apoyo técnico, jurídico y empresarial. El colegio puede convertirse en una herramienta muy útil para ayudarles a desarrollar sus proyectos y consolidar su actividad.

La seguridad laboral es otra de las cuestiones que menciona con frecuencia.

Sí, porque hablamos de una profesión con una enorme responsabilidad. Los ingenieros gestionamos proyectos donde intervienen personas, equipos e infraestructuras críticas.

Por ello considero imprescindible reforzar los servicios de asesoramiento jurídico y acompañamiento profesional, especialmente en materias relacionadas con la seguridad y salud laboral.

Ya está impulsando algunas iniciativas formativas incluso antes de formar parte de la dirección colegial.

Así es. Recientemente hemos desarrollado junto al CITOP de Alicante varias jornadas técnicas sobre válvulas de regulación motorizadas y sistemas de expulsión de aire en conducciones presurizadas.

Participaron representantes de administraciones públicas, ingenierías, contratistas y empresas especializadas. El objetivo era compartir conocimiento técnico y ayudar a que las decisiones sobre infraestructuras se adopten desde el rigor profesional y no únicamente desde criterios comerciales.

Es un modelo que me gustaría seguir impulsando en otros territorios durante los próximos meses.

Si tuviera que resumir en una frase el objetivo de su candidatura, ¿cuál sería?

Recuperar el protagonismo de la técnica, fortalecer la profesión y convertir el colegio en una herramienta verdaderamente útil para todos los ingenieros.