La medida fue comunicada a través de autorizaciones emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro estadounidense, que habilitan a estas empresas a desarrollar operaciones que hasta ahora estaban restringidas por el régimen de sanciones.
Empresas incluidas en la decisión
Además de Repsol, la autorización alcanza a la estadounidense Chevron y a las europeas BP, Eni y Shell. Estas compañías mantenían intereses y proyectos en Venezuela que habían quedado paralizados o limitados por las restricciones impuestas por Washington en los últimos años.
El levantamiento de las sanciones permite reactivar operaciones vinculadas a la extracción y comercialización de crudo y gas, así como la gestión de activos y contratos previamente suspendidos.
Relación con PDVSA y alcance de la medida
La decisión abre la puerta a retomar la colaboración con la estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), con la que varias de estas compañías mantenían acuerdos antes del endurecimiento de las sanciones. No obstante, la autorización no supone la eliminación total del régimen sancionador, ya que continúan vigentes otras restricciones financieras y comerciales.
La medida representa un giro en la política energética de Estados Unidos respecto a Venezuela y puede tener impacto en el sector petrolero internacional, dado el peso de las reservas venezolanas y la relevancia de estas multinacionales en el mercado global.