El plan contempla la revisión de miles de kilómetros de líneas de media y alta tensión, así como inspecciones técnicas en subestaciones y centros de transformación, con el fin de anticipar posibles incidencias y minimizar interrupciones del suministro.
Contexto de mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos
Esta inversión se enmarca en un contexto de creciente frecuencia e intensidad de fenómenos climáticos extremos, que obligan a las compañías eléctricas a reforzar sus infraestructuras para garantizar la continuidad del servicio. El objetivo, según la información difundida, es mejorar la robustez de la red y aumentar su capacidad de adaptación ante escenarios climáticos cada vez más exigentes.
Según datos difundidos por la propia compañía, en el territorio andaluz el balance de daños ha sido de 53 árboles caídos sobre la red aérea, 252 conductores partidos por la fuerza del viento, 189 torres eléctricas dobladas, partidas o derribadas por la intensidad de los temporales y más de 170 elementos del tendido aéreo rotos o dañados significativamente tras ser golpeados por objetos arrastrados por el viento.
Endesa gestiona más de 320.000 kilómetros de red de distribución, una extensión equivalente a dar ocho vueltas a la Tierra. Buena parte de estas infraestructuras están expuestas a inundaciones, fuertes vientos, rayos, heladas o nevadas, lo que obliga a reforzar y digitalizar la red, inspeccionar de forma preventiva las instalaciones y activar planes de emergencia para responder a incidencias.
Digitalización y mejora de la capacidad de respuesta
Durante este año, la filial de distribución ha revisado cerca de 12.300 kilómetros de líneas de media y alta tensión y ha realizado 24.000 inspecciones en subestaciones y centros de distribución. Estas actuaciones se han desarrollado en Andalucía, Aragón, Baleares, Canarias, Cataluña y parte de Extremadura, un territorio cercano a los 195.500 kilómetros cuadrados en el que la compañía gestiona la red.
Para llevar a cabo estas inspecciones se emplean drones y helicópteros equipados con tecnología LIDAR, que permite crear mapas tridimensionales de las redes eléctricas y su entorno. Estos modelos en 3D también se utilizan en las labores de tala y poda de la masa forestal próxima a las líneas aéreas, ya que facilitan comprobar si la distancia entre la vegetación y el tendido es la adecuada.