El director general de UNEF, José Donoso, afirma que en España la fotovoltaica "no es solo una tecnología energética. Es una fuerza industrial, una herramienta de progreso territorial y una garantía de independencia y soberanía para todo el país". También recuerda que el recurso solar disponible en España permite que una instalación fotovoltaica produzca aproximadamente el doble de energía que en el norte de Europa, lo que representa una ventaja competitiva relevante.
La patronal indica que la contribución del sector al PIB supera los 15.000 millones de euros, una cifra que quintuplica la registrada hace una década. En el ámbito comercial, en 2024 España exportó 3.421 millones de euros en bienes y servicios relacionados con la energía solar, superando en 1.384 millones el volumen de importaciones en este segmento.
Asimismo, hasta el 65% del coste de los componentes de una planta fotovoltaica puede cubrirse con tecnología nacional, gracias a una industria consolidada en ámbitos como inversores, seguidores solares, estructuras de soporte y electrónica de potencia, con empresas que operan en mercados internacionales.
Innovación, empleo y desarrollo territorial
En materia de innovación, el sector invierte más de 500 millones de euros anuales en investigación y desarrollo, más del doble de la media empresarial española. Esta apuesta sitúa a la industria solar entre las más dinámicas desde el punto de vista tecnológico.
En términos de empleo, la energía fotovoltaica sostiene más de 146.000 puestos de trabajo, con especial incidencia en zonas rurales. Según los estudios citados por la asociación, la implantación de instalaciones solares puede contribuir al incremento de ingresos municipales y a la fijación de población en territorios afectados por la despoblación.
Contribución climática y ambiental
UNEF destaca también que la generación solar evita la importación de combustibles fósiles, reforzando la autonomía energética de España y reduciendo la exposición a crisis internacionales. Además, la expansión de la fotovoltaica contribuye a disminuir las emisiones de dióxido de carbono y a avanzar en los compromisos climáticos.
Por último, la asociación señala que los proyectos fotovoltaicos pueden integrarse en el territorio favoreciendo la biodiversidad, al permitir la coexistencia con determinados usos agrarios y evitar prácticas intensivas, reforzando así su papel dentro de un modelo energético sostenible y competitivo.