Según el comunicado oficial, el objetivo de esta reforma es mejorar la transparencia y comparabilidad de los datos sobre las listas de espera entre las comunidades autónomas, así como proporcionar herramientas analíticas más precisas que favorezcan la planificación y evaluación de políticas públicas sanitarias. El nuevo marco buscará reflejar con mayor precisión la complejidad de los itinerarios asistenciales y los flujos de entrada y salida de pacientes en el Sistema Nacional de Salud (SNS), superando las limitaciones del sistema actual, vigente desde 2003.
El proyecto de Real Decreto abrirá un periodo de consultas de 20 días naturales para que ciudadanos, organizaciones y asociaciones puedan presentar aportaciones y sugerencias antes de su tramitación formal. Entre los cambios propuestos figura la incorporación de nuevos indicadores, como los tiempos de espera en atención primaria, salud mental y pruebas terapéuticas, áreas que hasta ahora carecían de medición homogénea a nivel nacional.
La normativa actual no sólo queda desfasada por el avance tecnológico y la evolución de los modelos asistenciales, sino que también dificulta la comparación clara entre regiones y la identificación de causas subyacentes de demora en el acceso a la atención sanitaria. La unificación del sistema de información busca cerrar estas brechas, ofreciendo una base más sólida para orientar políticas sanitarias eficaces.
El Ministerio de Sanidad afirma que la nueva regulación permitirá evaluar con mayor rigor la accesibilidad a diferentes niveles asistenciales y facilitará que los datos reflejen la realidad de la demanda sanitaria, un aspecto clave para la gestión eficiente del SNS en un contexto de crecientes presiones demográficas y de salud pública.