Récord de ingresos, pero más deuda: las cifras que cuestiona el economista José Ramón Riera

La deuda de las Administraciones Públicas supera los 1,73 billones de euros, mientras la recaudación tributaria y las cotizaciones sociales continúan marcando máximos. 

José Ramón Riera
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El economista José Ramón Riera cuestiona el destino del gasto público, aunque los datos oficiales muestran también una reducción del déficit y un descenso del peso de la deuda sobre el PIB.

La evolución de las cuentas públicas vuelve a situarse en el centro del debate económico. El economista José Ramón Riera ha difundido un análisis en el que pone el foco sobre una aparente contradicción: el Estado registra niveles récord de ingresos por impuestos y cotizaciones sociales, pero la deuda pública continúa aumentando en términos absolutos.

En un vídeo publicado en sus redes sociales, Riera sostiene que España se ha endeudado en torno a 72.000 millones de euros en los últimos doce meses, una cifra que equivale, según sus cálculos, a unos 199 millones de euros diarios. A partir de ese dato, el economista plantea una pregunta: ¿en qué se está empleando ese incremento de recursos públicos?

La deuda sigue creciendo en términos absolutos

Los datos del Banco de España confirman que la deuda de las Administraciones Públicas continúa aumentando en euros corrientes. En abril de 2026 alcanzó 1,736 billones de euros, un 4,4 % más que un año antes, lo que supone un incremento cercano a los 73.000 millones de euros respecto al mismo periodo de 2025.

Sin embargo, ese mismo informe incorpora un matiz relevante: aunque la deuda aumenta en términos absolutos, su peso sobre la economía española continúa descendiendo. La ratio deuda/PIB se situó en el 101 %, 1,6 puntos menos que un año antes, gracias al crecimiento del Producto Interior Bruto.

Es decir, ambas afirmaciones pueden ser ciertas al mismo tiempo: el Estado debe más dinero en términos nominales, pero ese endeudamiento representa una proporción menor de la riqueza generada por el país.

Los ingresos públicos mantienen una tendencia récord

Otro de los argumentos expuestos por Riera hace referencia al fuerte crecimiento de la recaudación.

Los datos oficiales respaldan esa tendencia. Tanto la Agencia Tributaria como el Ministerio de Hacienda constatan que los ingresos tributarios continúan creciendo impulsados por la evolución del empleo, el consumo, los beneficios empresariales y la inflación acumulada de los últimos ejercicios.

En paralelo, las cotizaciones sociales siguen registrando máximos históricos. Hasta mayo de 2026, los ingresos por este concepto alcanzaban 78.164 millones de euros, un 7,5 % más que un año antes, favorecidos por el incremento de la afiliación, la mejora salarial y las medidas introducidas en la última reforma de las pensiones, como el Mecanismo de Equidad Intergeneracional.

¿Por qué aumenta la deuda si también aumentan los ingresos?

La respuesta no depende únicamente de cuánto recauda el Estado, sino del equilibrio entre ingresos y gastos.

Mientras los ingresos públicos siguen creciendo, también lo hacen partidas de gran volumen como las pensiones contributivas, las prestaciones sociales, las retribuciones del sector público, los intereses de la deuda o las transferencias a otras administraciones.

Además, un incremento de la recaudación no implica automáticamente la desaparición del déficit. Cuando el gasto continúa siendo superior a los ingresos, el Tesoro necesita seguir financiándose mediante emisiones de deuda.

Precisamente, los últimos datos del Ministerio de Hacienda muestran que el déficit público continúa reduciéndose respecto al año anterior, aunque todavía no ha desaparecido. En el primer cuatrimestre de 2026, el déficit conjunto de la Administración Central, las comunidades autónomas y la Seguridad Social se situó en el 0,26 % del PIB, un 33,4 % inferior al registrado en el mismo periodo de 2025.

La crítica de Riera: el foco en el gasto corriente

Más allá de las cifras, José Ramón Riera centra su análisis en la composición del gasto público.

El economista sostiene que el incremento de la deuda no se traduce, a su juicio, en mejoras visibles en ámbitos como las infraestructuras, la vivienda, la sanidad, la educación o los medios materiales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

En su opinión, el problema radica en el crecimiento del denominado gasto corriente y en la existencia de estructuras administrativas que considera poco eficientes. Durante su intervención también anuncia que prepara un estudio para identificar posibles áreas de ahorro dentro del sector público.

Estas afirmaciones forman parte de la valoración personal del economista y no constituyen conclusiones recogidas en los informes oficiales consultados.

Un debate económico abierto

El aumento simultáneo de la deuda pública y de los ingresos fiscales es uno de los principales debates de la política económica española.

Mientras algunos economistas consideran prioritario acelerar la reducción del endeudamiento aprovechando el crecimiento económico y la fortaleza de la recaudación, otros defienden mantener un elevado nivel de inversión y protección social en un contexto marcado por el envejecimiento de la población, la transición energética y el aumento del gasto en defensa derivado de los compromisos europeos e internacionales.

Los datos oficiales reflejan, por el momento, un escenario mixto: España continúa reduciendo el déficit y el peso de la deuda sobre el PIB, pero el volumen total de deuda sigue creciendo año tras año, una realidad que mantiene abierto el debate sobre el equilibrio entre ingresos, gasto público y sostenibilidad de las cuentas del Estado.