A raíz de la grandeza literaria de Gabriel García Márquez, ha nacido una nueva disciplina en el campo de las Ciencias Humanas: la Gabología.
El escritor y periodista colombiano Gustavo Tatis Guerra es uno de los grandes exponentes de la Gabología, pues desde que el escritor colombiano fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura, en 1982, Tatis lo ha venido rastreando, por más de cuarenta años.
Esta pesquisa, que se inició con su reportaje, titulado: “García Márquez cuenta sus secretos”, y que le valió el Premio Nacional de Periodismo ‘Simón Bolívar’ (1992), le ha dado carta abierta a Gustavo Tatis, para perseguir a Gabo, en los lugares más recónditos del planeta.
En esta ocasión, Tatis Guerra ha querido reunir en un libro titulado: La flor amarilla del prestidigitador (Periscopio Editores), los veinticuatro reportajes que le hizo a nuestro Premio Nobel.
Entrevistas que el autor, nacido en Sahagún, Córdoba, ha publicado en El Universal de Cartagena (donde trabaja como periodista cultural hace cuarenta años), El Tiempo, El Espectador, revista Cambio, y El País de España.
La flor amarilla del prestidigitador contiene tres primicias literarias, que hacen parte de los secretos mejor guardados sobre Gabo: su infancia, sus reportajes a la familia García Márquez (Aracataca, la Guajira, y Sincé), y la chiva postmortem que Tatis divulgó para el mundo, sobre la hija mexicana que tuvo con la escritora y cineasta, Susana Cat, llamada Indira Cato.
El nombre de Indira, Gabo lo escogió como un homenaje a la exministra Indira Gandhi, a quien conoció en el país asiático.
Sobre la infancia del Premio Nobel, Gustavo Tatis destaca que Gabo una vez le contó que aprendió a leer en un libro sin pastas que existía en su casa de Aracataca. Con los años, el Nobel descubrió que el libro era Las mil y una noche.
Tatis Guerra, quien a lo largo de su vida se ha destacado por ser un periodista acucioso, entrevistó a su padre, Eligio Gabriel Garcías Martínez, el telegrafista de Aracataca, y a las hermanas de Gabo, Aída y Margot.
Aída, quien escribió un libro sobre su hermano, recuerda los años del abuelo materno, Nicolás Márquez, quien aparece simbólicamente en la novela más breve y más bella, El coronel no tiene quien le escriba.
Margot, por su parte, es el alter ego de Rebeca, que en Cien años de soledad, se la pasa comiendo tierra.
En estos veinticuatro reportajes, Gustavo Tatis destaca la rumba colombiana que se tomó Estocolmo, cuando Gabo obtuvo el máximo galardón literario.
En La flor amarilla del prestidigitador se subrayan las relaciones que tuvo el escritor de Aracataca, con grandes estadistas del mundo como: Felipe González, Bill Clinton, Fidel Castro, Indira Gandhi y François Mitterand.
Como tantas cosas que Gabo hacía en secreto, el Premio Nobel fue un gran embajador internacional, que luchó para que la paz fuera posible en Colombia.
El prólogo del libro de Gustavo Tatis Guerra tiene la firma de Dasso Saldívar, escritor colombiano residenciado en Madrid, que según Tatis, es la mejor biografía que se haya publicado sobre Gabo: me refiero a El viaje a la semilla.