La Comunidad de Madrid afronta marzo con sus embalses al 86% de su capacidad máxima, gracias a un febrero histórico en precipitaciones que no se registraba desde 1920. A pesar de esta situación favorable, Canal de Isabel II hace un llamamiento a la ciudadanía para mantener un uso responsable del agua, recordando que el consumo creció un 0,9% respecto al mismo mes de 2025.
Un febrero histórico en aportaciones de agua
Durante el mes pasado, los ríos que alimentan las 13 presas de la región aportaron 369,6 hectómetros cúbicos, lo que ha elevado las reservas hasta 811,6 hm³, casi 15 puntos por encima de la media histórica. Este volumen de agua no se había superado en los últimos 30 años para esta época del año.
Las lluvias registradas en febrero fueron extraordinarias, con 124,6 litros por metro cuadrado, casi tres veces más de lo habitual para este periodo, un 177,9% por encima de la media (44,8 l/m²). Esta abundante precipitación permitió un incremento notable de agua retenida en los embalses, asegurando la capacidad de abastecimiento para los próximos meses.
Desembalses controlados y seguridad garantizada
El 10 de febrero se registró un caudal medio de aportaciones de casi 400 metros cúbicos por segundo, el octavo mayor de la serie histórica, lo que llevó a 11 presas a realizar desembalses simultáneos para regular los cauces y amortiguar posibles avenidas.
Actualmente, solo tres presas —Pedrezuela, Manzanares El Real y El Vado— continúan desaguando pequeños caudales, garantizando niveles de resguardo y seguridad en toda la región. La información actualizada sobre los desembalses puede consultarse en la página web de Canal de Isabel II.
Uso responsable y eficiencia hídrica
Aunque la situación es favorable, Canal de Isabel II insiste en la importancia del uso responsable del agua. En febrero, el suministro derivado a los depósitos fue de 33,4 hm³, frente a los 33,1 hm³ de 2025.
La empresa pública promueve medidas de eficiencia como la reutilización de agua, la renovación de tuberías y la detección activa de fugas, lo que ha contribuido a reducir el consumo por persona en más del 30% desde la última sequía en 2005. Además, se recomienda a los ciudadanos adoptar hábitos sostenibles, como cerrar grifos mientras se lavan los dientes, reducir el tiempo de ducha y aprovechar el agua de lluvia para riego.