El mercado inmobiliario español mantiene una fuerte actividad, pero arrastra un problema estructural que condiciona especialmente a los jóvenes: se crean muchos más hogares que viviendas nuevas. Así lo ha señalado Ferran Font, director de Estudios de Pisos.com, durante un seminario informativo centrado en la evolución del sector en España, la Comunidad de Madrid y la capital.
Font explicó que el mercado vive una doble realidad. Por un lado, se sitúa en cifras récord de compraventas, hipotecas y precios. Por otro, aumenta la dificultad de acceso para quienes quieren comprar o alquilar por primera vez.
Madrid, uno de los mercados que marca la tendencia nacional
Según el análisis presentado, España cerró 2025 con más de 700.000 compraventas anuales, cifras que no se veían desde la burbuja inmobiliaria. En la Comunidad de Madrid, el volumen superó las 80.000 transacciones, mientras que la capital se mantiene como uno de los principales motores del mercado.
Font apuntó que en 2026 podría observarse una moderación respecto al año anterior, aunque matizó que vender menos que en un ejercicio récord no implica un desplome, sino una normalización de la actividad.
Los precios se han duplicado en Madrid capital en una década
El director de Estudios de Pisos.com destacó que el precio de la vivienda ha registrado un fuerte incremento durante los últimos diez años.
A nivel nacional, el metro cuadrado ha pasado de unos 1.285 euros en 2015 a más de 2.100 euros en 2025. En la Comunidad de Madrid, el precio ha superado los 4.000 euros por metro cuadrado, mientras que en Madrid capital ya se sitúa por encima de los 5.100 euros.
Font resumió esta evolución con una conclusión clara: “Nunca había sido tan caro comprar una vivienda en España ni en Madrid”.
El problema principal: los jóvenes y la primera vivienda
Pese al encarecimiento, Pisos.com considera que el esfuerzo medio para comprar vivienda no está completamente disparado en términos históricos. El problema, según Font, está en quién puede realmente acceder al mercado.
El perfil más perjudicado es el de los jóvenes que buscan su primera vivienda, que se enfrentan a precios elevados, salarios que no han recuperado todo el terreno perdido y grandes dificultades para ahorrar la entrada necesaria.
Además, las dificultades para comprar empujan a muchos jóvenes al alquiler, donde también encuentran precios altos y una oferta insuficiente, lo que termina retrasando la emancipación o forzando la vivienda compartida.
Se crean más hogares que viviendas
Uno de los principales desequilibrios señalados por Font es la brecha entre la creación de hogares y la construcción de vivienda.
Entre 2022 y 2025, España generó cientos de miles de nuevos hogares cada año, mientras que la entrega de vivienda nueva se mantuvo en el entorno de las 90.000 a 100.000 unidades anuales. Esa diferencia ha creado un déficit acumulado que seguirá presionando los precios si no aumenta la oferta.
En Madrid, la tendencia es similar: la creación de hogares supera ampliamente la producción de vivienda, tanto en la Comunidad como en la capital.
Font pide soluciones a largo plazo y consenso político
El portavoz de Pisos.com defendió que la vivienda necesita medidas estructurales, estables y consensuadas, alejadas de la confrontación partidista.
A su juicio, facilitar la construcción y aumentar el parque disponible es una de las vías más eficaces para aliviar la presión del mercado. También advirtió de que algunas ayudas dirigidas a colectivos concretos pueden acabar trasladándose a los precios si no van acompañadas de más oferta.
Font señaló que las soluciones deben pensarse a largo plazo, aunque recordó que hay colectivos que no pueden esperar diez o quince años para acceder a una vivienda digna.
Comparación con Europa
Durante el seminario también se abordaron diferencias con otros modelos europeos. En Italia, la política de vivienda tiene un componente más local; Francia cuenta con un parque público más amplio; y Alemania mantiene una cultura residencial más orientada al alquiler, con cerca de la mitad de la población viviendo en régimen arrendado.
En España, en cambio, persiste una cultura de ahorro vinculada a la compra de vivienda, lo que amplifica el impacto de la subida de precios sobre los hogares jóvenes y las rentas medias.