Turismo

Los hoteles madrileños prevén una ocupación del 51% en agosto impulsados por el turismo internacional

La Asociación Empresarial Hotelera de Madrid prevé una ocupación media del 50,75% para el mes de agosto en la región. Los hoteles confían en el empuje del turismo internacional, un 58% del total, y en las reservas de última hora para elevar la cifra.

Ocupación en agosto vista del centro de Madrid - Foto de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM)
photo_camera Ocupación en agosto vista del centro de Madrid - Foto de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM)

Según los datos recabados por la patronal hotelera entre más de 330 establecimientos asociados, el comportamiento de la demanda será prácticamente homogéneo a lo largo de todo el mes. Durante la primera quincena de agosto se estima un volumen de pernoctaciones del 50,96%, mientras que en las dos últimas semanas la previsión se sitúa en un 50,54%.

En lo que respecta al perfil del visitante, la demanda internacional será el principal motor del sector al representar el 58,37% del total de las estancias previas confirmadas, superando holgadamente al mercado nacional, que concentrará el 41,62%. Por países de origen, Estados Unidos se posiciona a la cabeza de los mercados emisores, seguido por naciones europeas como Francia, Reino Unido, Italia y Portugal, así como por viajeros procedentes de Brasil, Argentina, México y China.

La agenda estival y la última hora como claves de dinamización

A pesar de las elevadas temperaturas habituales del verano madrileño, la región ha consolidado una oferta capaz de atraer flujo de viajeros de manera continuada. La combinación de gastronomía, propuestas deportivas, fiestas populares y la programación de los Veranos de la Villa actúa como un potente polo de atracción para quienes buscan alternativas urbanas.

Asimismo, la celebración de grandes eventos musicales de alcance internacional, entre los que destacan los conciertos de The Weeknd en el estadio Riyadh Air Metropolitano, servirá para revitalizar la llegada de visitantes en fechas concretas.

A este factor se suma el hábito cada vez más extendido del viaje de última hora, un fenómeno recurrente durante el verano que habitualmente termina elevando el balance final de ocupación por encima de las estimaciones iniciales de la patronal.