Según los datos del primer semestre del año, los aeropuertos españoles registraron un aumento acumulado del 3,7% hasta alcanzar los 156,24 millones de pasajeros. Este sólido dinamismo, consolidado por un avance del 3,8% solo en el mes de junio, contrasta con las conservadoras previsiones de AENA, que proyectaba un crecimiento de apenas el 1,3% para el conjunto del año.
Desde la asociación de aerolíneas ALA advierten de que, si se mantiene la tendencia y la fuerte programación del verano (con un 6,5% más de asientos ofertados de julio a octubre), el año podría cerrar cerca de los 334 millones de viajeros. Se trata de un volumen de tráfico que AENA no preveía alcanzar en su propuesta para el tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) hasta el año 2028, lo que evidencia un desfase de al menos dos años en sus cálculos.
El sector exige bajar tasas y busca alternativas para esquivar los límites de capacidad
Esta brecha en las previsiones de demanda no es un hecho aislado, sino un patrón que ya se repitió en el DORA I y DORA II. Según las compañías aéreas, esta infraestimación histórica ha permitido a AENA obtener un exceso de retorno regulatorio de 1.300 millones de euros entre 2017 y 2025 (excluyendo los años de pandemia) pagados de más por aerolíneas y pasajeros al no existir mecanismos de ajuste a posteriori. Con los datos actuales y el respaldo de la CNMC, el sector defiende que unas proyecciones de tráfico ajustadas a la realidad dejan margen suficiente para rebajar las tarifas aeroportuarias en el DORA III, incluso asumiendo la ambiciosa propuesta de inversión de 10.000 millones de euros del gestor estatal.
Por otra parte, el sector ya busca fórmulas para sortear la propuesta de AENA de restringir la capacidad por terminales en los aeropuertos de Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat a partir del verano de 2027, una medida que no será oficial hasta que sea aprobada por el Ministerio de Transportes tras los Comités Ejecutivos de Coordinación de septiembre.
Para mitigar estas limitaciones y garantizar el crecimiento previsto, las aerolíneas planean desplazar tráficos hacia periodos valle (meses, días y horas de menor demanda), permitiendo seguir creciendo fuera de las horas punta en los aeropuertos que teóricamente hayan alcanzado su capacidad máxima.