Un vacío en el control de los puestos de alto riesgo
El informe bienal de la OCDE destaca que, si bien España puntúa por encima de la media en la mayoría de indicadores de integridad, existen lagunas importantes en la supervisión de ciertos funcionarios de primer nivel. Actualmente, cualquier miembro del Ejecutivo, del Legislativo o de la cúpula judicial debe declarar sus intereses y patrimonio al tomar posesión o cambiar de cargo. Sin embargo, los jefes de Gabinete, que manejan información estratégica y mediación política, quedan fuera de esta exigencia legal.
Esta advertencia del organismo internacional coincide con un periodo en el que varios nombres vinculados a estas funciones han tenido que testificar en sumarios por presunta corrupción. La OCDE subraya que la transparencia en las declaraciones de intereses es una herramienta preventiva esencial para detectar enriquecimientos ilícitos o conflictos de intereses antes de que deriven en causas judiciales.
El foco sobre los casos judiciales recientes en España
La alusión de la OCDE cobra especial relevancia tras las recientes declaraciones de exjefes de Gabinete en la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo. En el marco del llamado "caso hidrocarburos", la justicia ha investigado la mediación de antiguos responsables de los gabinetes de Transición Ecológica e Industria en gestiones para licencias de combustible.
Asimismo, el actual jefe de Gabinete de la Vicepresidencia Primera, Carlos Moreno, ha tenido que comparecer como testigo en el "caso Koldo" para negar acusaciones relacionadas con el presunto cobro de comisiones.
El informe concluye que, aunque la mayoría de las declaraciones de bienes en España son públicas, persisten excepciones notables. Además de la situación de los jefes de Gabinete, la OCDE también menciona que las declaraciones de los jueces del Tribunal Supremo no se facilitan al escrutinio público del mismo modo que las de otros altos cargos del Estado, lo que supone otro reto pendiente para los estándares de integridad internacionales.