La oposición chilena de extrema izquierda, la cual incluye al Partido Comunista, ha amenazado al gobierno del Presidente José Antonio Kast con un tsunami de indicaciones para bloquear la aprobación de un proyecto de ley que busca hacer más eficiente el aparato estatal, disminuir los impuestos corporativos y combatir la informalidad de la economía. Kast ha rebatido a sus detractores argumentando que lo que Chile requiere es un huracán de inversiones. Todo indica, que tras una caída inicial en los niveles de aprobación del presidente, las cosas marchan de manera correcta. Kast aspira a que Chile recupere una tasa de crecimiento del PIB en el entorno del 4% anual, tras varios años de crecimiento mediocre. El gabinete ministerial del gobierno se ha desplegado por todo el país, recogiendo inquietudes y atacando los cuellos de botella que han ralentizado a la economía. Kast no está dispuesto a modificar su hoja de ruta pues tiene 4 años para demostrar en los hechos que Chile puede más. Una larga lista de proyectos que estaban entrampados en la burocracia estatal, empiezan a ver la luz. Este año Chile crecerá al 2%, pero ese indicador será superior en los años venideros. La izquierda chilena está desesperada pues centenares de amigos y camaradas de Gabriel Boric se han quedado sin trabajo y solo aspiran a volver al poder en 4 años más. Los nuevos equipos en el gobierno, son en su mayoría profesionales de alto nivel, que dejaron sus trabajos en el sector privado para colaborar con el gobierno de Kast. La izquierda amenaza con tomarse las calles e ir por la vía violenta, al más puro estilo de los años en que gobernó el marxista Salvador Allende. Sin entender nada de la historia de Chile, una universidad española ha otorgado un premio al Museo de la Memoria y los DDHH de Chile. Sobre esto ya nos explayaremos en una futura columna, toda vez que dicho museo representa solo un lado de la medalla. La izquierda en Chile y en España se ha apropiado de la supuesta “verdad histórica”.