¡Qué tiempos aquellos! en los que la radio era el centro de la información y del entretenimiento.
Tiempos en los que brillaba cual estrella un programa conocido como “el Consultorio de Elena Francis”, muchísimo antes de que ni siquiera se sospechara que el creador de sus guiones y artífice de los textos, especialmente dirigidos a las mujeres, era un hombre, Juan Soto Viñolo
Efectivamente, del año 1947 al 1984, el consultorio de Elena Francis en las ondas radiofónicas fue, de lunes a sábado, la guía de quienes escribían sus cartas dirigidas a ella, contando sus problemas cotidianos de hogar, amor, celos, traiciones y amarguras, esperando una respuesta que ayudara a solucionar los mismos.
Pero Elena Francis no era una amiga preocupada y solucionadora, sino el personaje de ficción de una empresa dedicada a la cosmética, que publicitaba de este modo magistral, sus productos.
Un ejemplo de carta de las siete que se seleccionaban a diario para leer, en la media hora de programa, podía ser: “Querida Srta. Francis, estoy casi segura de que mi marido me engaña con otra. ¿Qué puedo hacer?, ayúdeme por favor”.
Y la respuesta (no muy favorecedora del empoderamiento femenino, más o menos seguiría esta línea de comportamiento): “Haz como que no te enteras y deja que se canse de ella, de su amiguita. Mientras intenta cuidarte más que nunca. Peluquería, manicura y nuestros productos rejuvenecedores de crema de aguacate, o de aceite de visón.”
Actualmente, en esa línea, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha tomado a ritmo de muñeira el testigo de aquella manera de hacer, y como una nueva Srta. Francis, se ha montado su propio consultorio de asesoría jurídica, sustituyendo la radio por Instagram.
Todavía no se sabe quién es su Juan Soto Viñolo, es decir, quien le escribe las respuestas a este ser tan adorable, cercano y entrañable, que ya no se conforma con planchar, sino que desea ampliar su territorio para adoctrinar y sobre todo, para Sumar y Sumar porque de momento solo existen las Restas en su entorno y se está quedando más sola que la una.
¿Cuántas consultas al día contesta Dña.Yolanda?
Y encima lo hace de manera gratuita porque es super generosa tal y como demuestra con su comportamiento indulgente hacia el presidente Sánchez en los momentos difíciles que vive de corrupción en su entorno, en los que ella le anima a seguir al mando.
Dicen las malas lenguas que hace unos días, mientras se maquillaba, porque siempre va monísima y arregladísima (lo que pasa es que aunque la mona se vista de seda -dice el refrán- mona se queda), comentaba que había estado luchando contra la ansiedad y contra la salud mental.
Y desde luego lo ha conseguido, su lucha contra la salud mental la retrata como algo perjudicada en la cordura, o por lo menos en el lenguaje.
Es la Agustina de Aragón de los trabajadores y el demonio de los empresarios, sobre todo de los pequeños porque desea cambiar (con más o menos fortuna) el horario y que se trabaje menos, en lugar de 40 horas semanales 37,5.
Es la Julio Verne de la ciencia afirmando que los ricos (o sea, los de su entorno), están diseñado un plan "muy restringido" "basado en huir del mundo para protegerse ellos solos”.
¡Tan perspicaz, tan profundamente inteligente, que solo ella se ha dado cuenta de que no se trata de tener cuantiosas cuentas bancarias en Santo Domingo, sino que “las élites ricas del mundo están diseñado un "plan B" para huir de la Tierra en cohetes, en caso de que el planeta se vaya "al carajo".
Ahora, con el consultorio se dispone a encauzar sus magníficas ideas y transformarse en el vademécum de cuantas dudas sobre jefes puedan surgir
Ella no tiene ninguna, adora al suyo, Sánchez, y con él galopa a lomos de la verdad, la pulcritud, la honestidad y la belleza interior de un gobierno progresista, respecto a sus propios intereses, y duerme tranquila disfrazada de comunismo y seda natural, en sus aposentos de 400 metros cuadrados.
¡Qué suerte Doña Yolanda, tiene usted consultorio, y muchísima plancha!