Apreciados seguidores del Diario de Madrid. Hoy traemos a primera línea de actualidad la importancia que los libros tienen en la formación y desarrollo de la vida de las personas. El fomento de la lectura debe ser labor fundamental del Ministerio de Cultura y de todos los departamentos que las Comunidades Autonómicas, las Diputaciones y los Ayuntamientos tienen a tal fin. De los libros siempre se desprende enseñanza, y de la literatura que habla de sí misma, mucho más. Es un tema de actualidad y un artículo escrito por Macu García es muy ilustrativo al respecto, por ello adjunto las palabras de la escritora leonesa, miembro de Visibilidad, el gran reto, el proyecto en el que nos encontramos embarcados una quincena de escritores españoles que apostamos por la calidad literaria. Estas son las reflexiones de Macu García:
—La Real Academia Española (RAE) incorporó la palabra «metaliteratura» en su diccionario en la actualización de la vigésima tercera edición publicada en octubre de 2014. Lo define como: Teoría literaria. Literatura cuyo objeto es la propia literatura.
Hablaré de las posibilidades que nos ofrece a las escritoras y escritores esta teoría para señalar en las líneas de nuestra obra la grandeza de otras creaciones literarias. Aprovechar una novela para que un personaje hable de literatura o escritura puede acercar al lector a libros y procesos que desconoce.
Ya lo hizo Luis García Montero con su obra «Alguien dice tu nombre», donde el protagonista, un estudiante de Filosofía y Letras trabaja durante el verano vendiendo enciclopedias, motivo que le permite al autor servirse de las palabras y jugar con ellas hasta convertirlas en materia comunicativa para llegar al comprador. En esta novela la escritura es también un objeto a destacar, ya que un profesor guía al joven por los caminos de la misma con interesantes consejos que sirven para reflexionar sobre que aprender a escribir es como aprender a mirar. Le inculca la importancia de la escritura en la vida para fomentar la observación y la imaginación. Nada baladí la impronta que nos regala en sus magistrales páginas.
Las novelas que tratan la metaliteratura pretenden a través de sus personajes incentivar la lectura y o la escritura más allá de las páginas que ocupan al lector en ese momento, presentando un buffet libre de obras que pueden alimentar el alma y la mente.
La novela «La lectora» de mi autoría, expone desde la mirada de una mujer que vive a través de las historias escritas lo que en la realidad no se atreve a vivir, su existencia. Nos presenta el poder sanador de los libros. Sus líneas contienen una apología a la lectura como arma de construcción del pensamiento, puerta al descubrimiento de nuevas experiencias, búsqueda del placer, anclaje de resistencia ante los avatares de la vida, y por supuesto un acertado camino al ocio. También contiene un merecido homenaje a José Luis García Berlanga por su valentía al publicar en otros tiempos más convulsos y estrictos, la colección de literatura erótica, «La sonrisa vertical», catapulta de autores y autoras como Almudena Grandes, ganadora en 1989 con «Las edades de Lulú» del concurso que a la sazón se creó, al reino de los escritores reconocidos. Y unas pinceladas sobre el proceso de escritura de una novela de la mano de otro de los personajes que forman parte de la trama.
No son pocas las personas que, como Karina, la protagonista de esta novela nos refugiamos en los libros para sobrellevar mejor los reveses de la vida.
Cuando la literatura se detiene en sí misma, crece, se ensancha, engrandece la labor de la persona que la crea, porque invita, anima, induce a descubrir algo más allá de lo que tienes en tus manos.