Vivimos en el siglo XXI y parece que trabajar está sobrevalorado. Digo así porque leo en prensa que Santos Cerdán anda sacándose el permiso de conducción de camión. Esta información es, en realidad, una insinuación sobre la sorprendente noticia que supone el retorno al mundo laboral de un político fatigado o afligido. Imaginar ahora al gran jeque del socialismo y poderoso mano derecha de Pedro Sánchez subido a un camión es, cuanto menos, extraño. Personalmente no dejo de pensar dónde viajarán sus asesores y escoltas.
Desconozco si Cerdán ya trabajó como camionero o si es fruto de una vocación juvenil. Sea como fuere, este paso merece una reflexión porque no todos los días un político se plantea incorporarse a la vida laboral y ganar el dinero con el sudor de su frente.
¿Santos Cerdán, camionero? Los últimos meses nos mostraron que el tránsito habitual de un político es del Congreso al juzgado, del juzgado al calabozo, de aquí a la tertulia televisiva. Más adelante, tras un breve reciclaje, escribir un libro y a disfrutar en casa. Porque eso de que criaturas tan excepcionales trabajen es un fenómeno digno de estudio, principalmente porque el trabajo es una penitencia para los sufridos españoles que no dejan de pagar impuestos y romperse el lomo. Reconoceré, sin embargo, que todos los españoles disfrutamos viendo cómo el gobierno gasta nuestro dinero en sus vacaciones. Falcón, seguridades, traslados, vinos y cavas, gastos, manutenciones…, fiestas y saunas.
No deja de ser curioso que nuestro primer y viejo político se plantee incorporarse a la vida laboral. Esto no es una simple anécdota. Da la impresión de que el juzgado ha despertado algo en lo más profundo de su espíritu, ¿será algún tipo de revelación sin clasificar por la teología? Quizás sea la llamada del volante, la rosca, la tractora, el remolque, la libertad, el olor del asfalto o, tal vez Cerdán quiere vivir disfrutando aquellas obras que nunca se construyeron e imaginar lo que pudo ser y que no fue. Todo de la mano de su buen amigo que dirigía bien, pero que muy bien, desde el Ministerio de Transportes.
Si finalmente Santos Cerdán conduce un camión, habrá que reconocerle el mérito al trabajo. Él tiene currículum suficiente y goza de muchos méritos. Por algo fue Secretario de Organización del PSOE, diputado en el Congreso y miembro de la Ejecutiva Federal del partido socialista. Pero no queremos que todo esto quede en agua de borrajas. Pido desde este Diario al Consejo de Ministros, que se le entregue una condecoración. Que se le dé en calidad de Gran Cruz, porque reconozcamos que es el primero que después de años de vida pública decide enfrentarse a la carretera sin escolta y siendo chofer de sí mismo.
No cabe duda de que estamos ante uno de los pocos gestos que Santos Cerdán nos ha mostrado con cierta carga de dignidad. Tamaña sorpresa me hace reconocer que efectivamente el trabajo no es el último recurso del político, es un verdadero milagro. Aunque sigo preguntándome por el dinero… dónde estará.