Las grandes figuras de la literatura española del siglo XIX y XX mostraron una gran preocupación social en los textos y versos de sus publicaciones. Juan Ramón Jiménez, nuestro premio Nobel del año 1956, natural de Moguer (Huelva) difundió que el mejor modo de intervenir en la política era desde la cultura o, mejor dicho, no intervino en la política de partidos ni se decantó por derechas o izquierdas, mas su exilio dejó una idea clara de su posible tendencia republicana. El modo social de escribir era su modo de hacer política. Otro grande, el sevillano Antonio Machado, dejó versos de una enorme influencia social y política. Si bien en el ideario popular actual, Federico García Lorca y Miguel Hernández están más de «moda» entre la izquierda progresista dado el fatídico final de la vida de ambos, Juan Ramón y Machado deben ser destacados como intelectuales que marcaron su época. Con el fin de conocer la opinión al respecto del escritor de narrativa y de poesía, Andrés Pinar Godoy, madrileño de adopción, nacido en Ciudad Real, miembro activo del proyecto Visibilidad, el gran reto, nos pusimos en contacto con él.
—Buenos días, Andrés, nos gustaría conocer cómo concibes el aspecto social de la poesía de Antonio Machado: —Es evidente la incidencia de los versos de Antonio Machado sobre la poesía y literatura posterior, hasta nuestros días. No hace falta señalar la que ha tenido sobre la canción ligera. Pero hay otra que no se suele poner de relieve y que es demostración de lo que estas artes pueden hacer bajo el signo siempre de la estética: la puesta de relieve, con tintes analíticos, de determinadas características de la sociedad española, configuradoras de un fuerte conservadurismo, frente a la que va surgiendo, otra que se deshará de esos elementos en un afán de progreso. No hay más que fijarse en el retrato que suponen aquellos versos: “La España de charanga y pandereta/cerrado y sacristía/devota de Frascuelo y de María”. La España rancia para algunos, aferrada a sus mitos de siempre, que revisten su vida privilegiada, a la que se va oponiendo otra España que pretende ser nueva y que nace para el progreso y la justicia “Más otra España nace/la España del cincel y de la maza… España de la rabia y de la idea”.
Es de destacar la concepción que este genial poeta y hombre comprometido tiene de un cristianismo más auténtico, humanístico y social que el predicado por la oficialidad. Así, en el famoso poema hecho canción por Serrat: “La saeta” dice: “No puedo cantar, ni quiero/ a ese Jesús del madero/ sino al que anduvo en el mar. El Jesús de la libertad, del mar abierto a los nuevos aires de justicia y humanidad.