Este sistema experimental no requiere zanjas ni canalizaciones, lo que ha permitido una instalación rápida y económica sin las molestias habituales de las obras de red convencional. El consistorio evaluará ahora su rendimiento para estudiar una posible ampliación hasta la conexión con Parquelagos.
Las nuevas farolas, con una potencia de 40 vatios, están diseñadas para garantizar el servicio todas las noches del año, independientemente de la nubosidad o las lluvias. El sistema funciona de manera inteligente: detecta la falta de radiación solar para activarse automáticamente y cuenta con una vida útil estimada de 12 años.
Entre sus ventajas operativas destacan un mantenimiento mínimo, ya que el sistema solo requiere la sustitución de la batería al finalizar su ciclo de vida útil, y un importante ahorro estructural al tratarse de unidades autónomas que eliminan por completo los costes asociados a centros de mando y cableado.
Asimismo, el proyecto es una solución ideal para áreas rurales o tramos de carretera con déficit lumínico en los que la obra civil tradicional resulta técnica o económicamente inviable, por instalarse de manera muy sencilla.
Compromiso contra la contaminación lumínica
Más allá de la eficiencia económica, el proyecto supone un avance ambiental significativo. Al alimentarse de energía limpia, el sistema reduce las emisiones de CO2 del municipio. Además, el diseño de estas luminarias ha sido pensado para minimizar la contaminación lumínica, dirigiendo el flujo de luz hacia la calzada y evitando la dispersión hacia el cielo, un aspecto clave para preservar la calidad del entorno natural de la sierra.