El anuncio lo ha realizado el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, durante la presentación del Plan de Impulso Forestal Madrid Forestal, celebrada en la sede de la Fundación Canal en la capital.
El programa busca aumentar la prevención de incendios, mejorar la gestión de los ecosistemas forestales y reforzar la conservación de los bosques madrileños, mediante un conjunto de actuaciones que combinan innovación tecnológica, gestión sostenible y apoyo al medio rural.
Un plan con 45 medidas para la gestión forestal
El nuevo plan contempla diez ejes estratégicos y 45 actuaciones concretas que abarcan ámbitos como la normativa, la conservación, la innovación o la formación. Entre las prioridades figura la regeneración de las dehesas, ecosistemas clave para la biodiversidad y la adaptación frente a fenómenos climáticos extremos.
Las actuaciones incluirán plantaciones, podas, cercados protectores y trabajos de regeneración del arbolado para reforzar la salud de estos espacios naturales. Además, se impulsará la ganadería extensiva, considerada un elemento fundamental para el mantenimiento del paisaje y la prevención de incendios al reducir la vegetación combustible.
Para ello, se prevé mejorar las infraestructuras rurales con abrevaderos, naves ganaderas, cobertizos o mangas de manejo, facilitando la actividad de las explotaciones que desarrollan su trabajo en el entorno forestal.
Inteligencia artificial y tecnología para vigilar los montes
Uno de los elementos más innovadores del programa será la incorporación de herramientas de Inteligencia Artificial para mejorar la gestión forestal. Estas tecnologías permitirán analizar grandes volúmenes de datos y generar modelos predictivos sobre el estado de los bosques.
Dentro de este sistema se desarrollará un Sistema de Información Forestal que integrará datos procedentes de sensores remotos, imágenes satelitales, drones y observación sobre el terreno. Su objetivo será ayudar a técnicos y gestores a tomar decisiones más precisas sobre el cuidado de los montes.
La región cuenta con más de 420.000 hectáreas forestales, con una cubierta arbolada que supera las 227.000 hectáreas, por lo que disponer de herramientas de análisis avanzadas resulta clave para anticipar riesgos.
Sistema de alerta temprana frente a incendios y plagas
El plan prevé también la creación de un sistema de alerta temprana capaz de detectar señales de deterioro en las masas forestales, como estrés hídrico, enfermedades o presencia de plagas. Esto permitirá actuar de forma rápida para evitar daños mayores y reducir el riesgo de incendios.
Además, se instalará una red de estaciones meteorológicas en zonas forestales, que se complementará con sensores, drones e imágenes satelitales para vigilar el estado de la vegetación y las condiciones climáticas.
Las medidas incluirán trabajos de selvicultura preventiva, revegetación de laderas con riesgo de erosión y restauración de barrancos o cauces, con el objetivo de mejorar la infiltración del agua y favorecer la recarga de acuíferos.
Cortafuegos, aprovechamiento de la madera y apoyo a los municipios
Entre las actuaciones previstas también se encuentra la creación de áreas cortafuegos estratégicas diseñadas para interrumpir la continuidad del material vegetal inflamable. Estas barreras naturales se adaptarán a la topografía, la vegetación y los usos del suelo de cada zona.
El plan contempla igualmente multiplicar por veinte el aprovechamiento maderero, con el objetivo de poner en el mercado más de 357.000 metros cúbicos de madera hasta finales de 2026. Parte de estos recursos se destinarán a proyectos de construcción sostenible y a elementos de mobiliario urbano.
Para facilitar la gestión del sector forestal, el Gobierno regional pondrá en marcha una red de oficinas comarcales que asesorará a propietarios privados sobre aspectos técnicos y económicos relacionados con la explotación sostenible de los montes.
Asimismo, se apoyará a los ayuntamientos situados en zonas urbano-forestales para que elaboren Planes Municipales de Incendios Forestales, reforzando la capacidad de prevención y respuesta ante posibles emergencias.
Con esta estrategia, el Ejecutivo autonómico pretende fortalecer la protección de los espacios naturales madrileños, mejorar su gestión sostenible y reducir el riesgo de incendios, uno de los principales desafíos medioambientales en el contexto del cambio climático.