Madrid consolida una de las mayores colonias de buitre negro con 2.000 ejemplares anillados

El programa de conservación, iniciado en 1997, ha permitido consolidar una de las mayores colonias reproductoras de esta especie amenazada en España y reforzar el seguimiento científico de su evolución.
El consejero Novillo ha supervisado hoy esta actividad realizada por el Grupo de Intervención en Altura del Cuerpo de Agentes Forestales - Foto Comunidad de Madrid
photo_camera El consejero Novillo ha supervisado hoy esta actividad realizada por el Grupo de Intervención en Altura del Cuerpo de Agentes Forestales - Foto Comunidad de Madrid

La Comunidad de Madrid ha alcanzado un nuevo hito en la conservación de la fauna silvestre con el anillamiento de 2.000 pollos de buitre negro desde la puesta en marcha, en 1997, del programa de seguimiento de esta especie en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

La iniciativa ha contribuido a consolidar una de las colonias reproductoras más importantes de España y del mundo, con 185 parejas establecidas en el Valle del Lozoya.

El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, ha supervisado una de las labores de anillamiento realizadas por el Grupo de Intervención en Altura (GIAM) del Cuerpo de Agentes Forestales en la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) del Alto Lozoya.

Un programa de conservación con casi tres décadas de trayectoria

El seguimiento del buitre negro comenzó hace casi treinta años con el objetivo de conocer la evolución de la especie y favorecer su recuperación en la región. Desde entonces, el anillamiento de los ejemplares ha permitido recopilar información científica sobre sus desplazamientos, comportamiento reproductor y estado sanitario.

Según ha destacado Novillo, este trabajo ha favorecido el asentamiento de 185 parejas reproductoras, consolidando al Valle del Lozoya como uno de los principales enclaves para la conservación del buitre negro a nivel nacional e internacional.

El anillamiento aporta información clave para proteger la especie

Cada temporada, los agentes forestales desarrollan un exhaustivo seguimiento que comienza en febrero con el control de los nidos y se prolonga hasta septiembre, cuando los jóvenes realizan sus primeros vuelos.

Durante el proceso, los pollos reciben una anilla metálica oficial y otra de PVC de alta visibilidad, que facilita su identificación a distancia. Además, los técnicos realizan mediciones biométricas y controles veterinarios que permiten evaluar su crecimiento y detectar posibles problemas de salud.

Los datos obtenidos durante estos años han servido para profundizar en el conocimiento de la biología del buitre negro, estudiar cambios en sus hábitos alimentarios y desarrollar investigaciones sobre enfermedades como la gripe aviar o el virus del Nilo Occidental, así como sobre la presencia de microplásticos en el medio natural.

El Grupo de Intervención en Altura, pieza clave en la conservación

El Grupo de Intervención en Altura (GIAM) es una unidad especializada del Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid dedicada a la protección de especies amenazadas y la conservación de la biodiversidad.

Sus funciones incluyen el acceso a nidos situados en árboles de gran altura o cortados rocosos, el rescate de fauna protegida y la construcción o reparación de nidos para favorecer la reproducción de distintas especies.

Solo durante 2025, este equipo realizó 144 actuaciones, de las que 80 estuvieron relacionadas con el buitre negro. En el primer semestre de 2026 ya ha desarrollado 89 intervenciones, más de la mitad centradas en esta especie.

Colaboración internacional para proteger al buitre negro

La labor del GIAM trasciende el ámbito regional. En los últimos años, sus especialistas han colaborado con el Gobierno de Portugal en la construcción y reconstrucción de nidos en el Parque Natural del Douro Internacional, reforzando los programas de conservación transfronterizos.

Asimismo, trabajan junto a AENA y la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) en actuaciones dirigidas a garantizar la seguridad de las aves y de las operaciones aéreas en el entorno del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.