Internacional

Una consultora cifra en más de 1.000 millones de dólares semanales las ganancias de las gasísticas estadounidenses por el conflicto en Irán

Las empresas de gas natural licuado (GNL) de Estados Unidos están obteniendo beneficios extraordinarios masivos debido a la inestabilidad en Oriente Medio. Según estimaciones de la consultora EnergyFlux, el sector podría estar ingresando más de 1.000 millones de dólares adicionales cada semana como consecuencia directa del conflicto en Irán y su impacto en el suministro global.

 

Imagen que recrea un mar de dinero por el mercado del gas EEUU - Foto de Enegy Flux
photo_camera Imagen que recrea un mar de dinero por el mercado del gas EEUU - Imagen de Enegy Flux

Esta ganancia inesperada es el resultado del cierre de la planta de Ras Laffan, en Catar, tras un ataque iraní. Esta infraestructura es crítica para el mercado energético mundial, ya que representa aproximadamente una quinta parte de la producción global de GNL. Su inactividad ha forzado un incremento abrupto de los precios, posicionando a Estados Unidos como el principal proveedor alternativo.

Duplicación de la rentabilidad por cargamento

Los datos de la consultora revelan un aumento sin precedentes en los márgenes de beneficio desde que estallaron las hostilidades el pasado viernes. La rentabilidad nominal de un solo cargamento de GNL con destino a Europa se ha duplicado en cuestión de días: antes del conflicto, un cargamento generaba unos 25 millones de dólares, y tras el conflicto (2 de marzo), la ganancia por envío supera los 50 millones de dólares.

Si la planta catarí permanece inoperativa durante un mes, los beneficios extraordinarios para las exportadoras estadounidenses alcanzarían los 4.000 millones de dólares. En un escenario más pesimista, si el suministro de Catar no se restablece hasta el verano, esta cifra podría dispararse hasta los 20.000 millones de dólares mensuales.

Reacción de los mercados financieros

Este contexto de alta rentabilidad ha impulsado con fuerza la valoración de las compañías dedicadas exclusivamente a este negocio. Las acciones de gigantes como Venture Global y Cheniere Energy han registrado subidas considerables en bolsa desde el inicio de la crisis.

Dependencia energética de Europa 

El análisis señala la gran dependencia energética de Europa respecto al gas estadounidense en momentos de crisis geopolítica y explica, en parte, la preocupación de sectores empresariales por la estabilidad de las relaciones comerciales con Washington.

Tras la desconexión casi total del gas ruso, que antes del conflicto en Ucrania representaba el 45% de las importaciones totales del bloque, la Unión Europea ha pivotado masivamente hacia el mercado norteamericano para garantizar su seguridad de suministro. En la actualidad, Estados Unidos se ha erigido como el principal proveedor de gas natural licuado (GNL) de la Unión Europea, acumulando cerca del 57% de la cuota de mercado en este segmento según los datos de 2025.

Este volumen de importaciones supone que aproximadamente una cuarta parte de todo el gas consumido en Europa, sumando tanto el que llega por gasoducto como por barco, tiene ya origen estadounidense. El crecimiento de esta relación es exponencial: en apenas cuatro años, los envíos de GNL desde puertos norteamericanos hacia terminales europeas han pasado de unos 21.000 millones de metros cúbicos en 2021 a superar los 83.000 millones en el último ejercicio.

Esta dependencia no se limita solo al gas, sino que se extiende a otros productos energéticos. Estados Unidos suministra actualmente el 16% del petróleo que consume la Unión Europea y se ha consolidado como el segundo mayor proveedor de carbón del bloque, solo por detrás de Australia. Bajo el marco del acuerdo comercial de julio de 2025, Bruselas se ha comprometido además a adquirir productos energéticos estadounidenses por valor de 750.000 millones de dólares hasta 2028, un pacto que incluye también tecnología nuclear y que podría elevar la presencia del gas estadounidense hasta representar el 40% del mix total de importaciones de gas en la próxima década.

Pilares para la soberanía energética europea ante la inestabilidad global

La actual crisis de precios y las crecientes tensiones geopolíticas han acelerado el debate sobre la necesidad de reducir la dependencia energética de terceros países. Según expertos y organismos internacionales, como la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y la Comisión Europea, la solución requiere una combinación de soberanía energética y diversificación estratégica.

La vía más directa para obtener autonomía es la aceleración del despliegue de energías renovables. Al potenciar recursos como la energía eólica y la solar, que según datos de la oficina estadística Eurostat ya superaron en generación a los combustibles fósiles en la UE durante 2025, los países pueden electrificar sus economías sin depender de materias primas externas. Esta estrategia, reforzada por la Directiva Europea de Energía Renovable (RED III), permite que el coste de generación sea más estable una vez realizada la inversión inicial en infraestructuras.

Energía fotovoltaica - Foto de la Unión Española Fotovoltaica (Unef)
Energía fotovoltaica - Foto de la Unión Española Fotovoltaica (Unef)

La idea principal de este informe de la Unión Española Fotovoltaica es que España ha consolidado su soberanía energética gracias a un despliegue histórico que ya alcanza los 50 GW de potencia instalada, permitiendo que la energía solar cubra el 22% de la demanda eléctrica nacional. Esta capacidad no solo reduce la dependencia de combustibles fósiles externos, sino que impulsa la economía mediante una contribución al PIB superior a los 15.000 millones de euros. El sector destaca además que la industria española ya es capaz de fabricar el 65% de los componentes de las plantas, lo que, sumado al ahorro de 18 millones de toneladas de CO2 anuales, posiciona a la fotovoltaica como el pilar fundamental para la autonomía estratégica y la sostenibilidad ambiental del país frente a las crisis geopolíticas.

Complementando a las renovables, la apuesta por el hidrógeno verde se perfila como la alternativa para sustituir al gas natural en la industria pesada y el transporte de larga distancia. En este escenario, informes del Ministerio para la Transición Ecológica de España (MITECO) destacan que España, mediante proyectos como el corredor H2Med, tiene el potencial de convertirse en exportador neto, reduciendo la compra de combustibles a regiones inestables.

Nueva estación de recarga de Hidrógeno de la EMT - Foto Ayuntamiento de Madrid
Nueva estación de recarga de Hidrógeno de la EMT - Foto Ayuntamiento de Madrid

Por otro lado, la eficiencia y el ahorro energético juegan un papel crucial, pues reducir la demanda es tan efectivo como aumentar la producción. Según las proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) detalladas en sus planes de contingencia, una mejora drástica en la eficiencia y la aplicación de los reglamentos de ahorro de la UE podría reducir la necesidad de importaciones de gas en más de un 15% en menos de una década.

En el ámbito de la generación constante, la recuperación o mantenimiento de la energía nuclear sigue presente en el debate europeo. Francia, a través de sus declaraciones en el Consejo de la UE, defiende su papel clave para mantener una carga base de electricidad constante y sin emisiones de CO2. Al utilizar combustible de poco volumen y con proveedores diversos, esta fuente ofrece una estabilidad que el gas no puede asegurar ante conflictos, según sostienen los informes de la alianza nuclear europea.