Novela

Luis Aznar Fernández presenta El oro maldito de Normandía, un thriller histórico entre nazis, Stalin y leyendas europeas

El exsenador y escritor presenta en Madrid su última obra, una novela que combina investigación histórica, misterio y aventura, fruto de una vida marcada por la política, los archivos y la memoria.

Luis Aznar
photo_camera Luis Aznar

A sus espaldas, más de cuatro décadas de servicio público, cinco legislaturas en el Senado y una trayectoria política iniciada en los años de la Transición. Hoy, ya alejado de la actividad institucional, Luis Aznar Fernández ha encontrado en la escritura un espacio donde confluyen memoria, historia y creación literaria.

Con motivo de la presentación de El oro maldito de Normandía este pasado jueves 16 de abril en el Centro Cultural Emilia Pardo Bazán, el autor ha conversado con El Diario de Madrid sobre su recorrido vital, su evolución como escritor y las claves de una novela que se adentra en uno de los grandes enigmas de la Segunda Guerra Mundial: el destino del oro nazi desaparecido.

Tras una trayectoria tan extensa, ¿en qué momento vital se encuentra ahora?

En este momento soy un jubilado más. Terminé mi actividad como senador y, cuando se cerró la última legislatura en la que estuve, me jubilé por edad. Podría haber continuado algunos años más, pero siempre había pensado que ya era suficiente el tiempo dedicado al trabajo.

He tenido una carrera larga, con más de cuarenta años cotizados. Empecé alternando los estudios con mi primer trabajo como funcionario en la Organización Sindical, en 1974. Después pasé al Archivo Histórico Provincial, que sería el puesto en el que finalmente me jubilé.

A partir de ahí, mi vida ha estado muy ligada a la política.

¿Cómo resumiría su recorrido político?

Comencé en la UCD de Adolfo Suárez y permanecí con él hasta su salida. Cuando creó el CDS, me incorporé también y asumí distintas responsabilidades: fui presidente provincial en León, secretario regional y secretario nacional de organización.

Todo ello lo compatibilicé con la actividad parlamentaria: dos legislaturas como procurador en las Cortes de Castilla y León, donde fui portavoz del CDS, y cinco legislaturas como senador. En las dos últimas ejercí como secretario primero de la Mesa del Senado.

También tuve una etapa en la Junta de Castilla y León como director general de Interior, Protección Civil, Consumo y del 112.

¿Cuándo empieza su relación con la literatura?

Desde el colegio. Participaba en concursos literarios y más adelante colaboré con el Diario de León. Mi primer libro lo escribí junto con un amigo, César Roig, a finales de los setenta. Se titulaba Momentos y era de poesía y relatos.

Después hay un periodo largo en el que sigo escribiendo, hasta que publico Haciendo memoria, un ensayo sobre la Transición en León vivida en primera persona.

Investigación y archivo: el paso al ensayo histórico

Sus siguientes libros se centran en el almirante Aznar. ¿Cómo surge ese trabajo?

Fue una investigación muy laboriosa que me llevó bastante tiempo. Creo que permite descubrir a una figura importante de nuestra historia que ha sido poco conocida por el gran público.

Además, tuve acceso a documentación inédita procedente de un archivo familiar del propio almirante. Eso me permitió trabajar con fuentes directas, catalogarlas y utilizarlas en profundidad.

¿Cuándo decide dar el salto a la ficción?

En realidad, lo hago en paralelo. Mientras trabajaba en el segundo libro del almirante, empecé a escribir una novela histórica sobre el Toisón de Oro, que está terminada pero aún no publicada.

La novela me sirve un poco como escape cuando estoy metido en trabajos históricos o de ensayo.

¿Qué se va a encontrar el lector en El oro maldito de Normandía?

Es complicado explicarlo sin desvelar demasiado, pero hay una idea clara: escribo sobre lo que me gustaría leer. Me gusta la historia, la aventura, el misterio.

La novela nace a raíz de un viaje a Normandía, donde visitamos las playas del desembarco. A partir de ahí surge una trama policial —la desaparición de una mujer— que se mezcla con una historia basada en hechos reales.

Por un lado, el oro y las riquezas que los nazis se apropiaron durante la Segunda Guerra Mundial y que desaparecieron al final del conflicto. Y por otro, la figura de Stalin en sus últimos días, con la posibilidad de que conociera el paradero de parte de ese tesoro.

A eso se suma toda la parte de leyenda: Normandía es una zona con mucha historia, con tradiciones, rituales y subterráneos reales que aparecen en la novela.

¿Cómo definiría el estilo de la obra?

Es, en esencia, una novela policiaca, pero con una base histórica muy clara. He querido que sea ágil, que se lea bien, pero incorporando elementos reales que le den profundidad.

¿Seguirá alternando ensayo y novela?

Sí. Próximamente publicaré un ensayo sobre el papel de la Armada Española en las guerras de Marruecos, en la línea de mis trabajos históricos. Y más adelante espero poder publicar la primera novela que ya tengo terminada.