Pocas zonas concentran tantos desafíos como el Distrito Centro de Madrid. Con más de 143.000 vecinos, millones de visitantes cada año y algunos de los espacios más emblemáticos de la capital, el corazón de la ciudad debe encontrar un difícil equilibrio entre la actividad económica, el turismo, el comercio tradicional y la calidad de vida de quienes residen en sus barrios.
En esta conversación con El Diario de Madrid, Carlos Segura repasa las principales líneas de actuación del Ayuntamiento para afrontar ese reto: la protección del comercio histórico, el impulso del Plan Reside, la creación de nuevos equipamientos, la transformación del espacio público, la aplicación de la inteligencia artificial a la gestión municipal y las medidas que, a su juicio, deben reforzar la convivencia y la seguridad. Todo ello con una idea que atraviesa la entrevista de principio a fin: el éxito del Distrito Centro no se medirá solo por el número de visitantes que reciba, sino por su capacidad para seguir siendo un lugar donde cada vez más personas quieran vivir.
Madrid vive uno de los mejores momentos de su historia desde el punto de vista económico, turístico y de la inversión internacional. Sin embargo, usted insiste en una idea que repite durante toda la conversación: el verdadero reto del Distrito Centro no es atraer más visitantes, sino conseguir que siga siendo un lugar donde vivir. ¿Ese es el eje de su proyecto?
Sí. Ese es el objetivo que guía nuestra gestión. El Distrito Centro tiene una enorme actividad económica, comercial y turística, pero nunca podemos olvidar que también es el hogar de miles de personas. Nuestro compromiso es seguir haciendo compatible ambas realidades.
El alcalde siempre ha defendido que el centro debe ser un distrito donde los vecinos quieran desarrollar su proyecto de vida. Para conseguirlo hay que ofrecer servicios, equipamientos, espacios públicos de calidad y facilitar la convivencia. El turismo es una fortaleza para Madrid, pero ese crecimiento tiene que traducirse también en una mejor calidad de vida para quienes residen aquí.
Los datos reflejan una evolución positiva. Hoy viven más personas en el Distrito Centro que hace unos años y seguimos creciendo. Eso significa que cada vez más ciudadanos consideran que el centro vuelve a ser un lugar atractivo para establecer su residencia.
Al final, el éxito no consiste en escoger entre visitantes o vecinos. El verdadero éxito es que ambos puedan convivir.
«El comercio tradicional es parte del patrimonio de Madrid»
Uno de los proyectos más visibles del Distrito Centro ha sido la campaña de apoyo al comercio histórico. ¿Por qué decidieron poner el foco en esos establecimientos?
Porque representan una parte esencial de la identidad de Madrid. Hay negocios que forman parte de la historia de la ciudad y que difícilmente pueden encontrarse en otros lugares de Europa: tabernas centenarias, alpargaterías, cesterías o pequeños comercios familiares que llevan décadas, incluso generaciones, atendiendo a madrileños y visitantes.
Nos parecía importante que la gente no solo conociera esos establecimientos, sino también a las personas que hay detrás de ellos. Son quienes mantienen vivo un patrimonio comercial que distingue al Distrito Centro y que aporta un enorme valor a la ciudad.
Al mismo tiempo siguen llegando nuevos negocios con propuestas muy interesantes. Muchos de ellos apuestan por fabricar íntegramente en España y por ofrecer productos vinculados a la marca España. Nosotros no entendemos que exista una competencia entre el comercio tradicional y el nuevo comercio. Al contrario. La tradición atrae visitantes y la innovación también. Ambos modelos se complementan y contribuyen a que el distrito siga siendo dinámico.
Ese impulso del comercio coincide con un momento especialmente positivo para Madrid.
Creo que sí. Madrid vive un momento extraordinario. Es una ciudad abierta, acogedora y capaz de ofrecer oportunidades a quienes quieren emprender, invertir o desarrollar aquí su actividad.
Los buenos datos turísticos benefician tanto al comercio histórico como a los nuevos establecimientos. Además, cada vez son más los empresarios internacionales, especialmente procedentes de Hispanoamérica, que encuentran en Madrid una puerta de entrada hacia Europa.
Ese dinamismo convierte a la ciudad en un entorno muy favorable para desarrollar proyectos empresariales que quizá tendrían más dificultades para consolidarse en otros lugares.
«La inversión extranjera genera empleo y prosperidad»
Madrid también lidera la llegada de inversión internacional. ¿Qué impacto tiene esa realidad en el Distrito Centro?
Tiene un impacto muy importante porque la inversión significa empresas, empleo y crecimiento económico.
Muy cerca de aquí tenemos un ejemplo muy visible con la implantación del Hotel Nobu. Que una marca internacional de ese nivel haya elegido Madrid demuestra la confianza que genera la ciudad.
Madrid concentra una parte muy importante de la inversión extranjera que llega a España y eso se traduce en nuevas oportunidades para toda la ciudad. Cuantos más inversores llegan, más actividad económica se genera y mayor capacidad tenemos para seguir creando empleo y riqueza.
Ese círculo de crecimiento explica buena parte del momento que vive Madrid y refuerza su posición como referencia internacional.
¿Cuál es el mayor desafío a partir de ahora?
Mantener el equilibrio. Queremos que el Distrito Centro siga siendo el principal escaparate de Madrid, pero también un distrito donde vivir resulte atractivo.
Eso exige seguir invirtiendo en equipamientos públicos, proteger el comercio de proximidad, mejorar los espacios urbanos y garantizar que el crecimiento económico vaya acompañado de una mejora constante en la calidad de vida de los vecinos.
Ese es, en definitiva, el modelo que estamos impulsando para el corazón de Madrid.
«El reto ahora es consolidar ese crecimiento sin perder la esencia del distrito»
Habla continuamente de atraer vecinos al Distrito Centro. Sin embargo, eso exige ofrecer mucho más que vivienda. ¿Cómo se consigue que una familia decida instalarse en el corazón de una gran capital como Madrid?
Se consigue mejorando la calidad de vida.
Cuando hablamos de atraer vecinos no estamos hablando únicamente de construir viviendas. Estamos hablando de crear barrios donde las personas encuentren los servicios que necesitan para desarrollar su vida cotidiana.
Ese ha sido uno de los objetivos de este mandato. Dotar al Distrito Centro de nuevos equipamientos públicos allí donde históricamente existían carencias.
Un ejemplo muy claro es el barrio de Cortes. Era un barrio que prácticamente no disponía de equipamientos municipales y, cuando termine este mandato, contará con un centro deportivo, una escuela infantil, un centro cultural, un centro de día y, previsiblemente, un nuevo centro de salud o las obras muy avanzadas.
En Embajadores también tendremos un nuevo centro de mayores y seguimos ampliando la red de servicios en distintos puntos del distrito.
Cuando pedimos a los ciudadanos que apuesten por vivir en el centro, la Administración también tiene que responder ofreciendo mejores servicios.
Una de las medidas que más debate ha generado ha sido el Plan Reside. ¿Cuál era realmente su finalidad?
Proteger el uso residencial del Distrito Centro y conservar su tejido comercial.
Durante años vimos cómo los locales comerciales podían transformarse en viviendas de uso turístico y cómo este tipo de alojamientos iba ocupando espacios que tradicionalmente pertenecían al comercio de proximidad.
Con el Plan Reside hemos querido poner límites a ese proceso.
Nuestro objetivo es que los edificios residenciales sigan siendo para vivir y que los locales comerciales continúen siendo comercios.
Creemos que mantener ese equilibrio resulta fundamental para preservar la personalidad de los barrios.
El comercio forma parte de la vida del Distrito Centro y debemos protegerlo igual que protegemos la vivienda.
«El espacio público también determina la calidad de vida»
Más allá de los grandes proyectos, también están actuando sobre plazas y espacios urbanos.
Porque la ciudad también se construye desde esos pequeños espacios donde transcurre la vida diaria.
Estamos recuperando plazas para que vuelvan a ser lugares de encuentro, con más accesibilidad, zonas infantiles y espacios pensados para que los vecinos puedan disfrutarlos.
La remodelación de Tirso de Molina o la actuación en Jacinto Benavente responden precisamente a esa filosofía.
Queremos que el espacio público vuelva a estar al servicio de quienes viven en el distrito.
A eso se suma la creación de alrededor de mil nuevas plazas de aparcamiento para residentes, una demanda histórica en un distrito donde cada metro cuadrado cuenta.
Son actuaciones que, vistas de forma aislada, pueden parecer pequeñas, pero que juntas contribuyen a hacer mucho más cómodo vivir en el centro.
El Distrito Centro concentra algunos de los lugares más visitados de España. ¿Cómo se administra una presión turística de esa magnitud?
Con planificación y buscando constantemente el equilibrio. El turismo es una gran fortaleza para Madrid y genera una enorme actividad económica. Pero precisamente por eso requiere una gestión muy exigente.
Hay un dato que refleja perfectamente esa realidad: solo el Mercado de San Miguel recibe alrededor de ocho millones y medio de visitantes al año. Cuando compartí esa cifra en un congreso internacional sobre cascos históricos hubo quien pensó que era un error porque le parecía imposible. Sin embargo, esa es la dimensión con la que trabajamos diariamente.
Nuestro deber consiste en compatibilizar esa enorme afluencia de visitantes con la vida cotidiana de los vecinos, garantizando limpieza, mantenimiento, movilidad y seguridad. El turismo aporta riqueza, pero también obliga a gestionar muy bien el espacio público.
«Madrid ha pasado a convertirse en un referente»
Ese modelo de gestión está despertando un interés creciente fuera de España.
Sí, y creo que es una de las mejores noticias para la ciudad. Cada vez recibimos más delegaciones nacionales e internacionales interesadas en conocer cómo gestionamos Madrid.
No vienen únicamente a visitar la ciudad. Vienen a estudiar cómo organizamos grandes eventos, cómo funciona Madrid 360, cómo coordinamos los servicios de emergencias o cómo planificamos determinadas infraestructuras.
Hace muy poco el delegado de Urbanismo explicó Madrid 360 en Alicante; la vicealcaldesa presentó nuestro modelo de seguridad en Perú; y también recibimos responsables policiales y técnicos de numerosos países interesados en conocer cómo trabajamos.
Eso demuestra que Madrid ya no solo exporta turismo o actividad económica. También exporta conocimiento y una forma de gestionar una gran ciudad.
La Calle 30 sigue siendo una de las infraestructuras que más interés despierta entre quienes visitan Madrid.
Es un buen ejemplo de cómo deben valorarse las grandes transformaciones urbanas. Durante su construcción hubo muchas críticas porque toda obra importante genera molestias. Sin embargo, hoy es una infraestructura que otras ciudades visitan continuamente para conocer su funcionamiento y su modelo de gestión.
Muchas veces las decisiones más importantes solo pueden valorarse con perspectiva. Y la Calle 30 demuestra que las actuaciones pensadas para el largo plazo terminan transformando de forma muy positiva una ciudad. Ese tipo de proyectos también forman parte del modelo de Madrid que hoy muchas administraciones quieren conocer.
«La inteligencia artificial ya forma parte de la gestión cotidiana de una gran ciudad»
Madrid está incorporando nuevas tecnologías a la gestión municipal. ¿Qué papel desempeña ya la inteligencia artificial en el funcionamiento del Ayuntamiento?
Cada vez tiene más presencia y creo que seguirá ganándola en los próximos años. Ya disponemos de sistemas que nos permiten conocer con mucho más detalle cómo se comporta la movilidad de la ciudad. A través de cámaras dotadas de inteligencia artificial obtenemos información sobre el tráfico, diferenciamos tipos de vehículos y contamos con más datos para tomar decisiones.
También se está incorporando progresivamente a los sistemas de seguridad. Pero donde probablemente tiene un componente más humano es en el ámbito social. El Ayuntamiento cuenta con servicios como Paloma, que utiliza inteligencia artificial para contactar con personas mayores, detectar posibles situaciones de soledad no deseada y facilitar su acceso a los recursos públicos cuando es necesario.
La tecnología tiene que ayudarnos a gestionar mejor la ciudad, pero también a prestar una atención más cercana a quienes más lo necesitan.
Madrid 360 ha sido uno de los proyectos más debatidos de los últimos años. Pasado el tiempo, ¿qué valoración hace de sus resultados?
Creo que muchas veces se simplifica lo que representa Madrid 360. No se trata únicamente de regular el tráfico. También supone renovar progresivamente el parque móvil, mejorar la calidad del aire y preparar la ciudad para cumplir los objetivos medioambientales que Europa nos exigirá durante los próximos años.
Ese trabajo ya está dando resultados. Hoy Madrid dispone de un parque móvil mucho menos contaminante, la flota de la EMT es plenamente sostenible y la ciudad ha avanzado de forma importante en materia medioambiental.
Madrid 360 forma parte de una transformación mucho más amplia que busca compatibilizar sostenibilidad, movilidad y crecimiento económico.
Sin embargo, usted sostiene que el principal problema de movilidad del Distrito Centro no son los vehículos.
Así es. La circulación se ha mantenido bastante estable durante los últimos años. El parque móvil ha evolucionado hacia vehículos menos contaminantes y eso también ha contribuido a mejorar la situación.
Las principales afecciones que sufrimos en el Distrito Centro tienen mucho que ver con las numerosas manifestaciones que se celebran aquí. No hablamos únicamente de las grandes movilizaciones. Muchas veces coinciden varias concentraciones de menor tamaño que obligan a cortar calles muy importantes y dificultan la movilidad de vecinos, comerciantes y trabajadores.
Naturalmente el derecho de manifestación debe respetarse, pero creemos que siempre debe buscarse la forma de minimizar el impacto que esas movilizaciones tienen sobre la vida diaria del distrito.
«Convivencia y seguridad deben avanzar juntas»
Uno de los barrios donde ese equilibrio resulta más complejo es Lavapiés. ¿Cuál es su diagnóstico de la situación actual?
Lavapiés ha sido siempre un barrio caracterizado por la convivencia entre personas de muy distintas nacionalidades y culturas. Esa diversidad constituye una parte esencial de su identidad y debemos seguir preservándola. Pero otra cosa distinta es permitir que determinadas personas utilicen el barrio para delinquir.
Nuestra obligación es proteger a quienes viven y trabajan allí. Por eso creemos que los agentes deben disponer de todos los medios necesarios para desarrollar plenamente su labor preventiva mediante identificaciones y registros cuando existan indicios.
Muchas actuaciones policiales evitan que posteriormente tengamos que lamentar hechos mucho más graves.
Usted ha defendido que la intervención social, por sí sola, no basta para resolver determinados problemas de seguridad.
Son dos ámbitos completamente compatibles. El Ayuntamiento desarrolla programas muy importantes a través de Madrid Salud, trabaja con personas sin hogar, atiende situaciones relacionadas con las adicciones y también impulsa actuaciones frente a la soledad no deseada o los problemas de salud mental.
Todo ese trabajo debe continuar porque responde a situaciones de vulnerabilidad que necesitan una respuesta pública. Pero el narcotráfico o los apuñalamientos requieren también una actuación policial eficaz.
Nosotros venimos reclamando que los agentes dispongan de los medios necesarios para prevenir esos delitos y proteger a los vecinos. Creemos que ambas actuaciones deben desarrollarse de forma paralela.
«El Distrito Centro seguirá siendo el corazón de Madrid»
Después de estos años al frente del Distrito Centro, ¿cómo le gustaría que los vecinos valorasen su gestión cuando finalice el mandato?
Me gustaría que vieran un distrito mejor del que encontramos. Un distrito con más equipamientos públicos, con mejores plazas, con un comercio tradicional fortalecido, capaz de seguir atrayendo inversión y turismo, pero sin perder su identidad.
Me gustaría que comprobaran que hemos conseguido hacer más atractivo vivir en el centro de Madrid. Porque ese ha sido el objetivo que ha guiado todas nuestras actuaciones. El Distrito Centro siempre será el corazón de la ciudad.
Nuestro trabajo consiste en que ese corazón siga latiendo gracias a sus vecinos, a su comercio, a su actividad económica y a su capacidad para seguir siendo un lugar abierto al mundo sin dejar de ser, al mismo tiempo, un gran barrio donde desarrollar un proyecto de vida.