Según el informe remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la facturación total de la compañía ascendió a 708,5 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 8%. Por su parte, el Ebitda alcanzó los 127,6 millones de euros, mejorando en un 74% las métricas del periodo previo.
Uno de los indicadores más destacados ha sido el flujo de caja operativo, que se situó en 225,1 millones de euros, superando ampliamente la meta de 150 millones fijada inicialmente. Este rendimiento permitió a la empresa repartir 240 millones de euros en dividendos durante 2025, un 17% más que en el ejercicio anterior.
Rentabilidad frente a volumen de entregas
A pesar de que Metrovacesa entregó 1.805 viviendas (190 menos que el año pasado), sus ingresos por esta actividad subieron un 15% hasta los 676,4 millones de euros. La clave de este fenómeno reside en el precio medio de venta, que escaló un 27% para situarse en 375.000 euros por unidad.
La cartera de preventas actual, compuesta por 3.095 unidades, asegura ingresos futuros por valor de 1.100 millones de euros. Actualmente, la firma mantiene 3.917 inmuebles en construcción y otros 2.400 en fase de diseño que saldrán a comercialización próximamente. Entre sus proyectos estratégicos destacan Isla Natura en Sevilla y las nuevas promociones en los desarrollos madrileños de Los Cerros y Valdecarros.
Apuesta por el suelo y proyectos de regeneración urbana
La actividad en la venta de suelo generó 32,1 millones de euros en 2025. Sin embargo, la compañía tiene puestas sus expectativas en el segmento terciario, con una cartera de contratos privados que suma 162,7 millones.
Mención aparte merece el Proyecto Oria en Madrid, una iniciativa de uso mixto con una inversión de 350 millones de euros. Este desarrollo incluye un acuerdo llave en mano para oficinas valorado en 200 millones, cuya entrega a Atrea RE está programada para 2029.
Sobre el estado del mercado, Metrovacesa señala que el desequilibrio entre oferta y demanda sigue elevando los precios. En su análisis, la compañía advierte que "el déficit estructural de oferta persistirá, con la disponibilidad de suelo y los cuellos de botella administrativos como factores críticos".