Las empresas de carácter familiar han consolidado su hegemonía en la Comunidad de Madrid durante la última década, pasando de representar el 85,6% en 2015 al 92,8% del total de las compañías activas en la actualidad. De forma paralela, su aportación conjunta al Valor Añadido Bruto (VAB) autonómico ha escalado con fuerza, repuntando desde el 39,2% hasta situarse en el 46,2%.
Así lo constata el primer estudio con datos estadísticos regionalizados sobre la empresa familiar en Madrid, un documento estratégico presentado hoy por la Asociación de la Empresa Familiar de Madrid (Adefam). El informe desvela además la fuerte capacidad de absorción de mano de obra que posee este modelo de gestión, cuya contribución al mercado laboral madrileño ha pasado del 54,9% al 58,9% del empleo totalizado en la región.
Mayor rentabilidad y solidez financiera que las corporaciones no familiares
El perfil medio de la empresa familiar madrileña se caracteriza por una dimensión contenida pero altamente eficiente, registrando una facturación media próxima a los 477.000 euros y una plantilla de unos cinco empleados. Estas cifras contrastan con los más de dos millones de euros de facturación y los 13 asalariados de media que presentan las organizaciones no familiares. A pesar de esta menor escala operativa, las firmas familiares logran una rentabilidad económica del 4,2%, superando el 3,1% del resto del mercado.
La ventaja competitiva se extiende también a la rentabilidad financiera, donde el diferencial a favor de las empresas familiares ha pasado de los testimoniales 0,36 puntos registrados en 2014 a una distancia de dos puntos completos en el último ejercicio cerrado. El informe de Adefam asocia este éxito a una gestión patrimonial más prudente y solvente que se refleja de manera directa en su estructura de balance, donde presentan una ratio de solvencia de 1,99 frente al 1,74 de las no familiares y una ratio de liquidez de 1,69 frente a 1,54 de las corporaciones convencionales. Esta tendencia se consolida gracias a un estricto control del riesgo que sitúa su nivel de endeudamiento corporativo en el 44%, una cifra inferior al 47,3% que registran las compañías tradicionales de la región. Como consecuencia directa de esta solidez financiera, el estudio constata una mayor tasa de supervivencia a largo plazo en el mercado madrileño al demostrar que el 68% de las empresas familiares sigue operativo una década después de su constitución, batiendo con este porcentaje el 66% obtenido por las organizaciones de carácter no familiar.
Denuncian una asimetría fiscal en el Impuesto de Sociedades
La patronal madrileña ha aprovechado la difusión de los datos para poner el foco en la asimetría impositiva que penaliza a sus asociados. El estudio destapa una mayor carga fiscal relativa al demostrar que el peso real del Impuesto de Sociedades sobre el resultado bruto de explotación (Ebitda) se eleva hasta el 25% en las empresas familiares, mientras que en las corporaciones no familiares dicha presión impositiva se reduce al 16%. Desde Adefam se subraya que este escenario evidencia la necesidad de articular un marco regulatorio estable y previsible que no penalice la reinversión de beneficios ni la generación de riqueza en el territorio.
Por último, el dossier tumba el mito de que el modelo familiar está ligado exclusivamente a la microempresa, revelando que el 48,9% de las grandes compañías madrileñas con más de 250 asalariados mantiene su naturaleza familiar. En este segmento de gran tamaño, aportan el 40% del empleo y algo más del 20% del VAB. A nivel sectorial, su implantación es transversal, copando el 94,6% de los negocios del comercio madrileño, el 93,4% de las firmas de construcción, el 92,1% de la industria manufacturera y superando el 95% de representatividad en otros nueve subsectores de actividad.