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Indra convierte el Puerto de Valencia en el escudo europeo frente el contrabando y las amenazas subacuáticas

La multinacional coordina con éxito el proyecto Smaug, un vanguardista sistema que fusiona Inteligencia Artificial, hidrófonos y enjambres de drones para proteger infraestructuras críticas.

Indra lidera Smaug, el proyecto europeo de vigilancia subacuatica - Foto de Indra
photo_camera Indra lidera Smaug, el proyecto europeo de vigilancia subacuatica - Foto de Indra

El Puerto de Valencia ha sido el escenario elegido por Indra Group para validar con éxito el proyecto Smaug (Smart Maritime and Underwater Guardian), una ambiciosa iniciativa europea de I+D+i que lidera la tecnológica española. Organizado por la Fundación Valencia Port, este ejercicio en entorno real ha demostrado la eficacia de un sistema de vigilancia multidominio diseñado para superar los límites de la seguridad portuaria tradicional, permitiendo blindar los accesos y las infraestructuras críticas frente a amenazas tanto en la superficie como sumergidas.

La arquitectura tecnológica de Smaug funciona de forma integrada conectando diversas herramientas de última generación en tiempo real: hidrófonos de alta sensibilidad para rastrear firmas acústicas sospechosas (motores o buceadores); analítica avanzada basada en Inteligencia Artificial para cruzar datos de posicionamiento satelital y sistemas AIS; y un despliegue combinado de vehículos autónomos no tripulados aéreos y marítimos.

El Muelle de la Xità y el Turia: Dos escenarios de riesgo real

Para poner a prueba el sistema, las maniobras coordinadas por el equipo de innovación de Indra Group se dividieron en dos supuestos tácticos complejos. El primero tuvo lugar en el Muelle de la Xità, una zona con alta densidad de tráfico marítimo. Tras captar anomalías acústicas submarinas, el sistema activó drones autónomos para escanear con sonar los cascos de los buques en busca de posibles artefactos adheridos, mientras un enjambre de drones acuáticos enviaba datos visuales de proximidad al centro de mando.

El segundo simulacro se enfocó en la lucha contra el narcotráfico y el contrabando en la desembocadura del río Turia, una ruta fluvial habitual para la entrada de embarcaciones no autorizadas o semisumergibles clandestinos. En esta ocasión, los hidrófonos detectaron embarcaciones que navegaban "a oscuras" y sin señal AIS. Los algoritmos de IA activaron el despliegue de drones aéreos para su identificación visual, guiando en tiempo real a una patrullera de interceptación para verificar la presencia de carga ilegal.

Las pruebas contaron con una nutrida delegación internacional que subraya la relevancia estratégica del proyecto, incluyendo a miembros de Vigilancia Aduanera, el Ministerio del Interior francés, los Guardacostas griegos, así como expertos de la Oficina de Lucha contra el Terrorismo de la ONU, Interpol y Frontex.