El selecto listado internacional, elaborado en colaboración con la firma de estadísticas Statista, dibuja el panorama de un continente definido por su experiencia industrial y capacidad de reinvención. Para confeccionar esta segunda edición del índice, el comité evaluó a un total de 300 compañías procedentes de 18 países y operantes en 21 sectores económicos diferentes.
3.000 millones de euros en I+D+i hasta 2030
Este reconocimiento internacional coincide con el despliegue del Plan Estratégico de Indra, el cual contempla un plan de inversión en I+D+i de más de 3.000 millones de euros fijado hasta el año 2030. Durante el ejercicio 2025, esta hoja de ruta ya se tradujo en un esfuerzo innovador, la relación directa entre la inversión interna en investigación y el volumen de ventas totales, del 8,7%.
Para canalizar este músculo financiero, la multinacional presidida por Ángel Simón ha reestructurado su organigrama en torno a la oficina del CTO (Chief Technology Officer), encargada de coordinar un ecosistema abierto con universidades, pequeñas empresas y centros de investigación europeos.
Asimismo, el grupo ha puesto en marcha un nuevo Centro de Innovación Tecnológica concebido de manera transversal. Este espacio incluye laboratorios orientados al desarrollo colaborativo en fases tempranas de tecnologías críticas y disruptivas como computación cuántica, sensores de nueva generación, sistemas de comunicaciones seguras y electrónica avanzada, con especial atención a componentes como chips tipo SiP y SoC.
La carrera por la Inteligencia Artificial soberana
Uno de los pilares que ha decantado la balanza en el análisis de la publicación estadounidense es el papel de las empresas en el despliegue de la Inteligencia Artificial dentro del tejido europeo.
En este campo, la estrategia de la tecnológica española se ha concentrado de manera prioritaria en IndraMind, su gran apuesta por una IA de carácter soberano y ciberresiliente. Este sistema ha sido diseñado específicamente para operar con garantías en entornos críticos y cuenta con un elevado potencial de escalabilidad gracias a sus aplicaciones duales, lo que permite su despliegue tanto en el ámbito civil como en el militar.
"Si Europa aspira a una soberanía tecnológica real, debemos desarrollar aquí nuestras propias tecnologías críticas; no podemos depender de capacidades que hoy no existen ni en España ni en Europa", señalan fuentes de la corporación cotizada, apuntando a la necesidad de reducir la dependencia exterior en sectores estratégicos de alto impacto para la sociedad y la industria hípica en el panorama geopolítico actual.