Iberdrola ha presentado esta mañana unos resultados que consolidan su estrategia de crecimiento internacional. Aunque el beneficio neto contable se situó en 1.711,3 millones de euros (un 14,6% menos que en 2025 debido a extraordinarios del ejercicio pasado), en términos ajustados la compañía logró un crecimiento del 11%, alcanzando los 1.865 millones. Estos datos han llevado al presidente de la energética, Ignacio Sánchez Galán, a mejorar las previsiones de beneficio para el cierre de 2026.
El negocio de redes: motor del crecimiento
El principal pilar de estos resultados ha sido el negocio de redes, cuyo Ebitda creció un 8,6% hasta superar los 2.000 millones de euros. Este impulso se debe fundamentalmente a la mayor base de activos regulados en países con alta calificación crediticia y al buen desempeño de las tarifas en Reino Unido y Estados Unidos, mercados que ya concentran más de la mitad de las inversiones del grupo.
En el ámbito de la generación, las inversiones en renovables (1.070 millones en el trimestre) están dando sus frutos, especialmente en la tecnología eólica marina, cuya producción se ha disparado un 42% respecto al mismo periodo del año anterior.
Dividendo al alza y solidez financiera
La eléctrica propondrá a su Junta General de Accionistas un dividendo total de 0,680 euros por acción con cargo a los resultados de 2025, lo que supone un incremento del 6,3% respecto al año previo. Este aumento está en línea con el crecimiento del beneficio por acción, cumpliendo con el compromiso de retribución al accionista.
Pese a que la deuda financiera neta ajustada aumentó ligeramente hasta los 51.922 millones, debido principalmente al efecto de la divisa y el pago de dividendos, la compañía mantiene una sólida posición financiera que le permite seguir invirtiendo a un ritmo de más de 14.500 millones de euros anuales.
Sánchez Galán destacó que estos resultados "ponen de manifiesto los efectos positivos de nuestra estrategia centrada en negocios regulados en países con calificación A".