La compañía energética ha anunciado que ha finalizado la desinversión de su negocio en Hungría tras obtener las autorizaciones regulatorias pertinentes, en una operación valorada en 171 millones de euros. La transacción incluye el precio de las acciones de la filial, valorado en 128 millones de euros, y un dividendo distribuido antes del cierre por 43 millones.
Los activos vendidos comprenden 158 megavatios (MW) de capacidad eólica operativa, desplegados por Iberdrola desde su entrada en el mercado húngaro en 2008. De esa potencia, 124 MW ya están vendiendo energía en el mercado libre, habiendo finalizado su periodo de tarifa regulada de 15 años, y los 34 MW restantes lo harán en menos de un año.
El comprador es un consorcio liderado por Premier Energy, que ya había adquirido los activos de la energética en Rumanía en 2024, junto con una filial de iG TECH Capital, grupo húngaro especializado en energías renovables.
Iberdrola ha señalado que esta operación forma parte de su estrategia de centrarse en sus negocios principales, especialmente en redes eléctricas reguladas y generación con contratos a largo plazo, así como en mercados clave como Estados Unidos y Reino Unido. La desinversión en Hungría se alinea con la intención de la compañía de concentrar recursos en geografías prioritarias y en activos de mayor estabilidad y rentabilidad.
La venta completa de su negocio en Hungría marca un paso más en la reorganización internacional de Iberdrola, que ha venido ajustando su presencia global en los últimos años para fortalecer su posición en sectores estratégicos del sector energético mundial.