Los datos preliminares de Eurostat muestran que en enero la inflación interanual en la zona del euro cayó al 1,7%, tras situarse en torno al 2% en diciembre de 2025. Este descenso se debe, en gran parte, al abaratamiento de los precios de la energía en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Inflación en España y brecha con la eurozona
En España, la tasa armonizada de inflación se moderó respecto a diciembre, cuando la subida de precios alcanzó aproximadamente el 3%, aunque siguió siendo más alta que la de otros socios europeos. La brecha de ocho décimas refleja que, pese a la moderación de los precios, el encarecimiento general de bienes y servicios continúa a un ritmo superior al promedio comunitario.
La inflación armonizada es un indicador que permite comparar la evolución de los precios entre países miembros del euro tomando como base un método común, lo que ofrece una referencia homogénea para analizar tendencias regionales. En el conjunto de la eurozona, junto al descenso general de la inflación, la inflación subyacente, que excluye energía y alimentos frescos, también se redujo ligeramente, situándose en torno al 2,2%.
Variaciones entre países y contexto económico
Entre los países de la eurozona, algunas economías registraron subidas de precios significativamente superiores a la media. Eslovaquia, Croacia y Grecia, por ejemplo, mostraron tasas de inflación interanual por encima del 2,5%, mientras que en Francia e Italia los incrementos de precios fueron más moderados. Estos distintos ritmos reflejan las diferencias estructurales en consumo y en la evolución de costes energéticos entre los Estados miembros.
La moderación de la inflación, tanto en España como en la eurozona, se produce en un contexto en el que los bancos centrales y las autoridades económicas han mantenido una política monetaria prudente. El Banco Central Europeo mantiene el objetivo de estabilidad de precios alrededor del 2% a medio plazo y observa con atención la evolución de los mercados energéticos y de los costes de producción que pueden influir en las próximas decisiones de política económica.