En una respuesta coordinada ante la escalada de tensión en Oriente Medio, los Ministerios de Transición Ecológica y de Economía, junto a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), han acordado reforzar la supervisión y transparencia de los mercados energéticos. Esta decisión surge tras detectar que la volatilidad en el precio del petróleo se está trasladando "con rapidez" a los precios finales en las gasolineras españolas.
Vigilancia extrema sobre los carburantes
El acuerdo ha sido sellado por la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen; el ministro de Economía, Carlos Cuerpo; y la presidenta de la CNMC, Cani Fernández. El objetivo principal es garantizar el correcto funcionamiento del mercado y velar por las buenas prácticas en la formación de precios en un momento de "especial sensibilidad".
Como medida inmediata, la CNMC elevará la frecuencia de sus informes públicos. Si hasta ahora el seguimiento de los mercados de electricidad, gas y carburantes era continuo, a partir de la próxima semana se iniciará una publicación de datos con periodicidad semanal, centrada especialmente en el coste de los carburantes para los consumidores.
El plan de choque incluye un refuerzo de los mecanismos internos de información con una remisión diaria de datos. La CNMC ya envía diariamente a Economía y Transición Ecológica informes actualizados sobre la evolución de los precios. También, incluye la monitorización con operadores. Se mantiene una coordinación estrecha con OMIE (mercado eléctrico) y Mibgas (mercado gasista) para detectar comportamientos irregulares o indicios de especulación.
Pese a la incertidumbre geopolítica por el conflicto en Irán, las instituciones han lanzado un mensaje de calma, asegurando que los mercados energéticos españoles presentan actualmente la "liquidez y robustez" necesarias para responder con eficacia y garantizar el suministro a todos los consumidores.