Las bajas por incapacidad temporal continúan aumentando en España y su impacto sobre la actividad económica alcanza ya cifras récord. Durante el primer trimestre de 2026 se perdieron 852 millones de horas de trabajo, equivalentes a 106,5 millones de jornadas laborales, según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
A ello se suma un incremento en la duración media de las bajas, que pasó de 38,4 días a 42,9 días por proceso, consolidando una tendencia al alza que repercute tanto en la Seguridad Social como en las empresas y en la productividad de la economía.
Más de 2,5 millones de procesos iniciados
Durante los tres primeros meses del año se iniciaron casi 2,5 millones de procesos de incapacidad temporal, con una duración media cercana a los 43 días.
El volumen de jornadas no trabajadas supone 106,5 millones de días laborables perdidos, lo que trasladado a horas de trabajo alcanza los 852 millones.
El coste para la Seguridad Social supera los 4.600 millones
El coste directo para la Seguridad Social ascendió a 4.642 millones de euros, un 14,4 % más que en el mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, si se incorpora el impacto económico derivado de las horas de trabajo perdidas, la factura supera los 21.200 millones de euros en apenas un trimestre, una cifra que refleja el efecto de la incapacidad temporal sobre la actividad económica.
Las empresas también soportan parte del impacto
Además del gasto público, las empresas asumen una parte importante del coste de las bajas laborales.
Durante los primeros días de incapacidad deben hacerse cargo de determinadas prestaciones y, en numerosos casos, complementan el salario del trabajador hasta alcanzar su retribución habitual, lo que incrementa los costes laborales y obliga a reorganizar plantillas para mantener la actividad.
La productividad, en el centro del debate
El incremento continuado de las bajas laborales abre un debate sobre su impacto en la productividad.
Cada ausencia implica una menor capacidad de producción, una mayor carga de trabajo para el resto de la plantilla y un incremento de los costes empresariales, factores que pueden repercutir en la competitividad de la economía española.
En este contexto, el economista José Ramón Riera advierte de que "852 millones de horas perdidas es una auténtica barbaridad", al considerar que este volumen de bajas termina afectando a la productividad y a la capacidad de crecimiento económico.
La incapacidad temporal, una protección necesaria
Las prestaciones por incapacidad temporal constituyen un mecanismo esencial para proteger a los trabajadores cuando existe una enfermedad o un accidente que les impide desarrollar su actividad laboral.
No obstante, el aumento sostenido tanto de la duración de las bajas como de su coste plantea interrogantes sobre la evolución del sistema y sus efectos sobre el mercado laboral, especialmente cuando estos indicadores crecen por encima del ritmo de la actividad económica.
Como resume José Ramón Riera, "el que está de baja porque tiene que estarlo, nadie lo discute", aunque considera necesario analizar las causas que explican el incremento continuado de las incapacidades temporales y su repercusión sobre empresas, trabajadores y Seguridad Social.